Caracs.- Atraviesan en fila la humareda de gas lacrimógeno y la lluvia de piedras y perdigones con la bandera de insignia verde para socorrer a los heridos, que se cuentan por miles en las protestas contra el gobierno venezolano, que han dejado además 75 muertos desde que comenzaron en abril.
El grupo de voluntarios Primeros Auxilios de la Universidad Central de Venezuela (PA-UCV), mejor conocido como “cascos verdes”, reúne a estudiantes de la principal escuela de medicina del país y profesionales de diversas especialidades con décadas de ejercicio hospitalario.
Creado durante las protestas contra el gobierno de 2014 –que dejaron 43 muertos–, el grupo se reactivó este año para atender a los heridos en el conflicto, tanto a manifestantes como a policías.
Pero el PA-UCV no es la única agrupación que presta ayuda a las víctimas, ya que en la dinámica de las protestas también surgió el grupo Primeros Auxilios Venezuela (PAVE), que reúne a médicos y paramédicos de otras universidades del país, que se distinguen por una cruz azul.
El desempeño de los voluntarios ganó titulares cuando, recientemente, la sede central de la Cruz Roja en Caracas desplegó su símbolo como llamado de alerta, después de que las fuerzas del orden dispararon gas lacrimógeno a pocos metros para disolver una protesta, lo que afectó al personal y a los pacientes.
La Fiscalía General hizo un llamado público a las autoridades para que se abstengan de usar gas lacrimógeno cerca de escuelas, hospitales y clínicas, debido a que en varias oportunidades estas instituciones resultaron afectadas.
Las protestas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro han dejado episodios de dura represión, ya que las autoridades asumieron la tarea de evitar que las manifestaciones opositoras crucen hacia el municipio Libertador, en el centro de Caracas, donde se asientan los principales símbolos del poder.
Esto ha dejado a los municipios vecinos dominados por la oposición, Chacao y Baruta, la tarea de atender a los heridos con recursos limitados.
El PA-UCV se sumó al esfuerzo de auxilio con sus propios medios y asume el riesgo de ingresar a zonas de conflicto potencialmente peligrosas. Sus miembros llevan en los bolsos broncodilatadores, anestésicos, cremas para quemaduras y un antiácido para aliviar los efectos del gas, entre otros insumos.
Está conformado por más de 200 estudiantes y profesionales médicos que reciben donaciones para equiparse con máscaras antigás, chalecos antibalas, insumos e incluso escudos con la inscripción de “médico”.






