Cada gobernante ha dejado una huella o un estilo de trabajo en su administración que, pasado el tiempo, permanece en beneficio de la población.
Lo mismo sucede en el ámbito presidencial que en el de Gobernadores que en el de los alcaldes.
Hay obras que siguen y que de alguna manera cambiaron la vida de miles de personas por su visión o por su trascendencia.
Hay también, desde luego, aquellas que sólo sirvieron para la presunción, para jalar algún voto o de relumbrón que para nada son útiles y que hay muchas en donde se tiró el dinero.
Sin embargo, me parece que podríamos hacer un alto en el camino y señalar lo bueno que han dejado algunos gobernantes.
Me referiré en este caso, a lo bueno que han dejado aquellos que han gobernado Tamaulipas y que al verlas nos recuerdan su paso por el Poder Ejecutivo estatal.
Vayamos con la lista de 40 años a la fecha. Digo, para no irnos tan lejos.
Enrique Cárdenas González (1975-1981): Su programa “Revolución Verde”, trajo consigo muchos beneficios para el sector campesino. También se le puede señalar como el impulsor del desarrollo de la capital: la Unidad Cívico Gubernamental fue obra suya y que vino a modernizar el sistema gubernamental y burocrático de la entidad.
Emilio Martínez Manatou (1981-1987): Como médico que fue, a él se le debe la modernización del sistema de salud de Tamaulipas. Construyó muchos hospitales y remodeló otro tanto. También las obras de carácter cultural fueron impulsadas por su administración, que si bien, fue de las más grises, también dejó su legado a los tamaulipecos.
Américo Villarreal Guerra (1987-1993): Su magna obra fue el acueducto que va de la Presa Vicente Guerrero a Victoria; una obra que en su momento fue considerada de gran magnitud, hoy ya insuficiente por el crecimiento de la Capital, pero que sin duda, vino a mejorar el sistema hidráulico del centro de Tamaulipas. Además fue uno de los Gobernadores que más apoyó al deporte, hizo muchas obras en ese ámbito que hoy sigue disfrutando la población.
Manuel Cavazos Lerma (1993-1999): La obra carretera fue su legado. Amplió, modernizó y creó caminos importantes que desde entonces han favorecido el rubro de las comunicaciones. El sector rural también recibió mucho apoyo de su administración.
Tomás Yarrington Ruvalcaba (1999-2004): Modernizó el sistema de gobierno. Creó oficinas y las que ya estaban, las hizo más eficientes. Impulsó un proyecto, que hoy ya no existe, pero que en su momento fue un rubro que se le dio una fuerte promoción: el cultural. Su Festival Internacional Tamaulipas (FIT) fue considerado en su momento como el segundo mejor (después del Cervantino) en el país.
Eugenio Hernández Flores (2004-2010): Hizo mucha obra pública, algunas no terminadas, otras insuficientes, pero dentro de su esquema de trabajo se le debe el Parque Bicentenario de Ciudad Victoria, que mejoró el sistema burocrático, pero además, también le dio impulso a obras culturales en la entidad.
Egidio Torre Cantú (2011-2016): Las obras no pueden durar toda la vida, es por eso que en su administración se trabajó mucho en la remodelación de edificios públicos: hospitales, centros de atención, villas deportivas y oficinas, entre otros. Algunas vialidades y la remoción de calles y avenidas. Ese fue su huella como mandatario.
Francisco García Cabeza de Vaca (2016-2022): Apenas va empezando, no se puede definir todavía el rumbo de su administración como para decir la huella que podría dejar como Gobernador de Tamaulipas. A nueve meses y medio de su mandato apenas está poniendo en marcha algunos proyectos y acciones que marcarán su sexenio, sin embargo, es muy temprano para señalar cuál será el beneficio a largo plazo que le dejará a la población.
Insisto, muchos de los mandatarios que mencionamos también dejaron huella por sus errores, omisiones o acciones que pudieron haber perjudicado a la población, pero me parece que también es justo mencionar lo bueno que le dejaron a la entidad. Ya analizaremos más adelante qué huella dejaron en lo malo que hicieron.
En cinco palabras: ¿Pero qué necesidad, Arturo Soto?
PUNTO FINAL.- “Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel”: David Lloyd George.
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