En el México moderno, hemos perdido la capacidad de asombro y miramos una caída total de los valores morales.
Afirmo esto ante la apología que hacemos los mexicanos de los criminales y del crimen organizado.
Es común ahora preguntar a las jóvenes generaciones a que se van a dedicar, y muchos opinan que quieren ser narcos o sicarios.
Claro que esto se ve influenciado por los propios medios de comunicación, el cine y televisoras.
Abundan las series de este tipo de apología que además se redactan como si fueran héroes nacionales.
El caso más extremo se da hoy día en pueblos enteros del Estado de Puebla, donde sus pobladores aprueban y son cómplices de los criminales ladrones de ductos de combustibles conocidos como “Huachicoleros”.
También es zonas de Michoacán y Guerrero, se vislumbran estos fenómenos con los autollamados Autodefensas, que igual dicen combatir a los criminales y en verdad a los que defienden son a estos.
Este fin de semana tocó el turno a la Ciudad de México, donde fue abatido un líder criminal, y se registró un entierro masivo popular del mismo.
Los restos de quien fuera considerado el principal líder del cártel de Tláhuac, Felipe de Jesús Pérez Luna, alias El Ojos, quedaron enterrados en el panteón San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa.
Siendo que en su cortejo fúnebre, tuvo manifestaciones populares masivas, las que avanzaron bajo la lluvia y entre porras y aplausos de quienes lo conocieron.
Los vehículos que acompañaban al cortejo fúnebre, repetían incesantemente en sus estéreos el corrido que le compusieran a este narcomenudista.
Finalmente, fueron cerca de mil personas las que llegaron a este panteón para despedir al que fuera líder de cártel de Tláhuac ( Nota de La Jornada. 22/07/2017).
Así podríamos citar largas anécdotas de este tipo de héroes nacionales o al menos regionales, que por sus actividades además de delinquir y afectar a ciudadanos, algunos también retribuyen a sus vecinos, socios y amigos, por lo que se convierten en una auténtica empresa generadora de empleos informales y violentos, además de prebendas.
Aquí es donde el Gobierno mexicano no ha entendido la esencia del crimen organizado. No saben e ignoran por completo que no es con violencia como se debe actuar contra este flagelo. Es con educación, motivación y generación de empleos formales y bien remunerados como estas actividades masivas se deben enfrentar.
Violencia genera más violencia…






