Según la Secretaría de Salud del Gobierno de Tamaulipas, hasta el momento hay 79 casos de Zika en la entidad.
Según la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, son 91 al corte del siete de agosto que es cuando publican el Boletín Epidemiológico semanal.
Según el Regidor independiente de Victoria, Marte Alejandro Ruiz Nava, hay más de 300 pacientes con esa enfermedad en la entidad.
Según médicos particulares “es una epidemia” y esconden muchos casos.
Lo cierto es que tan solo en Ciudad Victoria a cada rato aparecen enfermos de Zika.
Quizás las cifras difieren porque el gobierno mexicano podría tener el dato de hospitales con jurisdicción federal. Y el Regidor el de medicos particulares, o bien, de personas que no han acudido a la consulta médica.
Al final me parece que 79 son pocos, pero 300, muchísimos.
Lo que sí es una realidad es que el Zika ha repuntado y las autoridades, del ámbito que sea, no deben tapar el sol con un dedo y decir que las cifras son bajas.
En muchas de las ocasiones, lo dicen a fin de no transmitir el miedo a la ciudadanía en general. Sin embargo, lo mejor es llamar a las cosas por su nombre y aplicarse en las medidas de prevención.
La Secretaría de Salud se lava las manos y culpan al pasado; además, han dejado a los alcaldes la responsabilidad de las campañas preventivas y poco han hecho para que las cifras bajen.
El Estado debe hacer su parte y dejar de echar culpas. Tienen que redoblar esfuerzos y sumar acciones con los municipios para evitar que los casos sigan creciendo.
Hay que llamar a las cosas por su nombre. Para que se pueda remediar algo, lo primero que hay que hacer es reconocer que existe el problema, pero si no lo hacen, la situación no se compondrá.
Pero no todo es culpa de las autoridades. También los ciudadanos debemos poner nuestro granito de arena; dejar de culpar al gobierno de todo lo malo que sucede y hacer nuestra parte.
Hay que fumigar. Hay que limpiar de cacharros. Hay que evitar el agua estancada. Hay que limpiar patios y solares.
No esperemos a que llegue un servidor público con su insecticida o su camioneta a llevarse lo inservible o con un machete a chapolear. Eso es responsabilidad propia.
Muchos de los problemas que pasan en el estado y en el país es a causa nuestra. Si hay inundaciones en las calles, es porque tiramos basura en la vía pública.
Vemos a diario como salen volando de la ventana de algún carro basura: desde una colilla de cigarro o un chicle, hasta envases de frituras y refrescos, sin dejar de mencionar las bolsas que dejamos en la calle para que se la lleve el camión recolector. Lo malo es que lo hacen en días que no pasa y si llueve y hay corriente, el agua se lleva toda esa basura.
Ah, pero cuando se nos queda el carro parado en una arteria inundada, entonces le mentamos la madre a Peña Nieto, a los Vientos del Cambio y al alcalde priista en turno.
No, estimados lectores. La responsabilidad también es nuestra y debemos coadyuvar con la autoridad para evitar que sigan creciendo los casos de enfermedades como el Zika o el Dengue.
Todos debemos participar y evitar el paternalismo gubernamental. Cada quien debe hacer su parte. Y para que exista el mosco transmisor, la mayor responsabilidad es del ciudadano.
El problema del Zika es real y cada vez hay más casos. No queda de otra, todos debemos trabajar para que baje la incidencia: el gobierno con campañas de prevención, pero también ayudando a fumigar en colonias y asentamientos. Y los ciudadanos en mantener limpias nuestras casas. De lo contrario, Tamaulipas estará en poco tiempo ante un problema de salud pública grave.
En cinco palabras: El gobierno no puede solo.
PUNTO FINAL.- “No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico”: Aristóteles.
Twitter: @Mauri_Zapata





