Sin duda alguna, el terremoto de la semana pasada no sólo estremeció la tierra y colapsó edificaciones en varias entidades del centro del país, sino también sacudió al sistema político actual.
Una prueba fue la unidad y solidaridad de los mexicanos para ayudar sin que nadie se lo pida, eso propició que el gobierno, pero sobre todo las autoridades, no les quedara de otra que seguir ese ejemplo y no se hicieran tarugos con los programas y acciones de emergencia.
Pero también vino a hacer que la gente cuestionara diversas acciones, entre ellas que no politizaran la ayuda que la misma ciudadanía entregó para apoyar a brigadistas y damnificados.
En muchas ocasiones, veíamos como ese acopio era etiquetado con marcas de gobiernos locales o de siglas partidistas y que estas autoridades saludaran con sombrero ajeno. Ahora no se dio, de hecho, hasta pusieron en evidencia a varias instancias que así lo quisieron hacer, como al gobierno de Morelos que tuvo que entregar los apoyos sin su marca.
Pero el acto más importante es el asunto de las prerrogativas hacia los partidos políticos. Este tema fue intocable por muchos años. La distribución del dinero era algo que se daba sólo en la cúpula del poder; que ellos mismos, a través de sus representantes en el Poder Legislativo decidían y hacían de acuerdo a sus criterios.
Ahora, la presión ciudadana provocó, primero, que los dirigentes de los partidos se sintieran obligados a renunciar a recibir el dinero, que por Ley les correspondía.
Provocó que los diputados y senadores se sentarán a ver la manera de modificar la ley respectiva. Incluso movió esquemas para que, al menos lo que resta del año, ya no recibieran la lana y está fuera reasignada a los afectados por el sismo y a la reconstrucción en varias localidades devastadas.
Además, ya legislan respecto a la distribución de los recursos públicos para las campañas del año que entra. Aunado a ello, los propios políticos se han visto obligados a apoyar desde su propio bolsillo y con acciones individuales poco visto antes de este fenómeno.
Pero no va acabar aquí. Los diputados y senadores se están viendo obligados también a hacer modificaciones constitucionales para reformar leyes que impliquen una mejor distribución del presupuesto federal, estatal y municipal.
El “#19S” trajo consigo cambios que beneficiarán al país y sobre todo, que haya una mejor estrategia de rendición de cuentas y de acabar con acciones corruptas a costa de personas afectadas por fenómenos naturales.
Son cambios para bien, sin duda alguna, pero aún sigue habiendo varios temas que se requiere trabajar para que esto no se quede aquí y que en el futuro se puedan mejorar y evitar tanto abuso de las autoridades.
El “#19S” provocó una revolución intelectual, que son las que más cambios permiten, y que sin ninguna duda, más temor genera al sistema político.
EN CORTO
UNO.- Los diputados locales donaron un día de salario para los afectados del huracán “Harvey” en Houston sin que nadie les dijera. Falta ver que se “mochen” para sus compatriotas mexicanos. Ya se tardaron.
DOS.- Por cierto, los diputados federales de Tamaulipas (los del PRI) decidieron donar de su bolsillo (vía recursos públicos) 40 mil pesos por cabeza para la reconstrucción y para apoyar a los afectados. Bien por ello, pero aún se siguen quedando cortos.
TRES.- Los donativos de parte de la gente y de entes privados sigue llegando, sin embargo, el gobierno mexicano no ha dicho cómo lo va a distribuir y quién va a vigilar que todo el dinero llegue al destino que se requiere. Urge que pongan las reglas.
PREGUNTAS
¿Y los alcaldes de Tamaulipas van a “mocharse” o seguirán enviando la ayuda que la gente hace llegar?
DIMES Y DIRETES
“Lo único que pedimos, es que los recursos lleguen a los afectados. Sería lamentable que la corrupción lo desvíe”: Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN.
Políticos en la red: El papa Francisco (@Pontifex_es): “Trabajemos por un mundo sin armas nucleares, aplicando el Tratado de no proliferación para abolir estos instrumentos de muerte”.
En cinco palabras: Aún faltan los damnificados políticos.
PUNTO FINAL.- “Cuándo la política ha perdido su dignidad, todo se vuelve degradación, agravio, exclusión y combate entre enemigos”: Alonso Lujambio.
Twitter: @Mauri_Zapata





