Ha pasado más de un año de aquel cinco de junio del 2016, donde el PRI en Tamaulipas, perdió no sólo la risa, sino hasta el modo de hablar y de andar; sin embargo, nunca se dieron a conocer el por qué se perdió de esa manera, no ha habido culpables de esa debacle política del PRI, por lo que Sergio Guajardo Maldonado, nuevo líder priista, sino tiene compromisos con el pasado, debe de actuar en consecuencia y exhibir, pero sobre todo castigar a los priistas que no hicieron su chamba.
Creo que el nuevo Comité Directivo Estatal que hoy encabeza el ex funcionario federal y ex diputado local, deberá exigir, no pedir a esos priistas que de alguna forma u otra estuvieron directamente involucrados en esas elecciones del año pasado, donde no sólo perdieron la mayoría de Ayuntamientos, sino también el Congreso del Estado, pero lo más grave la gubernatura de Tamaulipas. Y es fecha que no hay culpables.
Tiene, ahí al menos a Rafael González Benavides, ex presidente del partido y actual legislador local plurinominal en el Congreso del Estado, como también a la ex secretaria general, Aida Zulema Flores Peña, quienes son para mi parte de los responsables de esta derrota que hoy carga el PRI en la espalda.
Aquí y con la llegada de Guajardo Maldonado, debe de una vez por todas esclarecer cuáles fueron los motivos, las causas, las razones y demás que orillaron a perder todo ese cinco de junio del 2016, elección que pasará a la historia. Pero dentro del PRI, repito sin culpables aún.
Creo que debe de haber responsables directos, como es el caso del sujeto de marras de Egidio Torre Cantú, por ejemplo, pero que ni el comité anterior, ni este nuevo ha dicho nada en contra de este personaje que hoy se está riendo de como entrego al Estado, al Partido Acción Nacional en Tamaulipas.
Necesita, sin duda alguna que Sergio Guajardo se quite de encima esa estigma que de no hacerlo, el PRI en Tamaulipas seguirá adoleciendo de credibilidad y otras cosas, porque se habla de que su llegada al PRI, se debe a la mayoría de los consejeros políticos que puso ese dizque ex gobernador de Tamaulipas.
Sin embargo, ni aquí en el Estado, como tampoco a nivel nacional, el títere de Peña Nieto, ese que se dice líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, han sancionado a ningún priista de Tamaulipas, lo que también indica que puede haber un contubernio, pese a que este sujeto luego de vaciar las arcas de la Comisión Federal de Electricidad, llegó al partido.
La rendición de cuentas, como la transparencia, en este partido que encabeza, Sergio Guajardo, debe ser abierta, directa y sin tapujos, por lo que debe abrir una investigación en contra de los priistas, con el fin de perdido conocer algunas razones, porque hasta el día de hoy, existe un pozo obscuro de esa elección Constitucional del 2016 en Tamaulipas.
Repito, no habido culpables, todos se están lavando las manos como Poncio Pilato, y no debe ser así, tiene que haber consecuencias y esto lo debe de hacer sin temor y sin miedo, Guajardo Maldonado, máxime que viene una elección local y federal; es decir, habrá elección de alcaldes, como de diputados y senadores federales, como presidente de México. Y aquí veo unas muy verdes esperanzas.
También y sin duda alguna, debe pedirle cuentas al ex candidato a la Gubernatura, Baltazar Hinojosa Ochoa, porque existen todavía muchos priistas y se preguntan, ¿qué fue lo que pasó? era un buen candidato, pero también dicen que siempre lo vieron agachado en su campaña política electoral y eso no era una buena señal.
El fin, este nuevo CDE del PRI, antes de hacer aseveraciones y planes para el 2018, debe de esclarecer lo que sucedió en el 2016, ya que si no hay consecuencias, se convertirán en cómplices de ese pasado.
Por hoy es todo.
HASTA LA PRÓXIMA.
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