Sevilla.- El Real Betis venció con comodidad al Deportivo Alavés (2-0) y con su cuarto triunfo en casa se resarció de la goleada encajada el domingo como local ante el Valencia, con lo que se asienta en la zona alta, al contrario que un endeble equipo vitoriano, que sólo reaccionó sin éxito en la segunda parte. El mexicano Andrés Guardado jugó todo el encuentro y tuvo un buen desempeño.
El Betis llevó toda la iniciativa ante el planteamiento conservador de los albiazules, fue el que más empujó para aprovechar la calidad de Joaquín y del costarricense Joel Campbell, ambos a pierna cambiada por las bandas, y pronto halló el premio a su ambición tras avisar en un pase de Víctor Camarasa que Fernando Pacheco paró ante Tonny Sanabria.
Sin embargo, el paraguayo, en vena de aciertos, no perdonó en la siguiente jugada cuando a los 13 minutos cabeceó de forma magistral un centro desde la derecha de Barragán para marcar el 1-0 y su sexto gol en LaLiga en cinco jornadas seguidas.
En la reanudación, el equipo vasco salió con otro aire, con más brío, sin nada que ver con su floja imagen del primer tiempo. Tras un tirazo del local Camarasa ante el que se lució Pacheco con un paradón, estiró sus líneas para hacerle daño a un Betis que, con cierta desidia, perdió el control ante un rival ahora más incisivo.
Antes del ecuador de este periodo tuvo su mejor ocasión para el 1-1, en un fuerte disparo de falta de Álvaro Medrán, desde fuera del área, que de nuevo despejó Adán, el mejor de los suyos en esta fase.
Setién movió el banquillo al relevar a Campbell, muy cansado en su debut como titular tras jugar por primera vez la pasada jornada, por Cristian Tello, más vertical, y luego a Camarasa por el canterano Fabián, mientras que De Biasi buscó quemar sus naves al dar entrada al medio serbio Katai por el central chileno Maripán.
Pero el desgaste físico, en una tarde calurosa, su falta de ideas ofensivas y su propia debilidad le pasaron factura al Alavés, al que el Betis, a medio gas y sin la solvencia de otros partidos en casa, asestó un golpe ya definitivo con el 2-0 a un cuarto de hora del final al desviar Alexis un centro de Tello y marcar en propia meta.






