Ciudad Victoria Tamaulipas.- La Comisión Nacional de Derechos Humanos -CNDH- documentó una denuncia interpuesta por una trabajadora del Instituto Tamaulipeco de Vivienda y Urbanismo -ITAVU-por el acoso laboral, acoso sexual contra una de sus hijas y utilizar la fuerza pública para sacarla de las oficinas.
Director General ahora tampoco le quiere liquidar; Comisión Nacional de Derechos Humanos investiga caso.
Salvador González Garza aparece en el expediente de la CNDH 30/06/2017 como el principal responsable de los abusos laborales que se cometieron Marina Cruz López.
La investigación de la CNDH llegó hasta las propias oficinas del ITAVU donde el director del Instituto se negó a recibir a los visitadores de la Comisión Nacional que dirige Luis Raúl González Pérez.
La trabajadora del ITAVU hizo un llamado a los organismos de mujeres en Tamaulipas y México para protegerla de las agresiones por parte de los funcionarios de ITAVU
Los hechos.
Negarse a las lascivas pretensiones que un funcionario estatal tenía sobre una de sus hijas, fue motivo suficiente para que una mujer de 55 años perdiera su trabajo de más de 18 años como secretaria del Instituto Tamaulipeco de Vivienda y Urbanismo, ITAVU.
Marina Cruz López, desempeñaba con profesionalismo su tarea, todo iba muy bien en su trato con los funcionarios emanados del nuevo gobierno, “solicitaban mis servicios y yo me esmeraba en responder, como siempre lo he hecho desde que ingrese a colaborar en esta dependencia, con profesionalismo, rectitud y entrega” recuerda.
Pero las cosas dieron un vuelco repentino, “mi trabajo se convirtió en una verdadera pesadilla desde que vi saliendo varias veces de la oficina del Secretario Particular a una muchachita, hija de una compañera de ahí mismo, que siempre ha actuado de esa manera, ofreciendo a su hija a los directivos para tener preferencias” expresa.
La vida le jugó una mala pasada, cuando en una tienda a donde acude a efectuar sus compras el “sobrino” del Director General del ITAVU, conoció a su hija y a partir de ese momento comenzaron las “invitaciones” para que la llevara a su oficina, con la promesa de darle trabajo.
Luis Alberto Sánchez González, se ofreció a pagarle sus estudios, hasta una maestría que él mismo costearía.
La gota que derramó el vaso fue cuando el sujeto empezó a llamarla “suegra” investigó el número telefónico de la joven y hasta las cuentas de facebook que debieron ser canceladas para acabar con el acoso.
Ante las negativas reiteradas y la exigencia de respeto para ella y su hija, sobrevino la represión que derivó en el desalojo violento y la instrucción de no permitirle el ingreso al edificio que se ubica sobre la calle 18 y 19 Sinaloa del Fraccionamiento Periodistas.
De todo lo ocurrido estuvo enterado el Director General del ITAVU, pero por tratarse de su “sobrino” se negó a recibir a la mujer, quien sin más fue echada y sin derecho a ser liquidada como lo marca la ley.
La queja
Marina Cruz López, se dedicó a tocar puertas, envió escritos a cada una de las dependencias, entre estas al Secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Gilberto Estrella, al jefe de la Oficina del Gobernador, Víctor Manuel Sáenz Martínez, al Contralor General, Mario Sosa Landeros y hasta a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, pero este último organismo se declaró incompetente para intervenir en “asuntos laborales”.
Resuelta a exigir la indemnización correspondiente y sus derechos laborales, Marina, pidió la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, según lo consigna el expediente 30/06/2017.
Al quedar establecido que además de sus derechos violentados, fue agredida por un funcionario que responde al nombre de Santiago Batarse, éste último atendiendo órdenes del Director General y sobrino, pidió la intervención de la fuerza pública y ya no permitió su ingreso, enviados de la CNDH viajaron a esta capital.
Pese a la gravedad del caso y numerosos hechos de abuso y despido de trabajadores, sindicalizados y de confianza, el Director General del ITAVU, se negó a recibir a los enviados de la CNDH.
En tanto y, desde que fue echada, Marina, permanece a las afueras de las oficinas del ITAVU dedicándose a la vendimia para sostener los estudios de su hija, pero hasta ahí mismo sigue recibiendo acosos, intimidaciones y amenazas que no le impiden sacar el sustento de manera honrada, mientras los funcionarios del organismo siguen haciendo de las suyas y presumiendo ser intocables.






