Ciudad de México.- Es momento de que Luis Fernando Tena haga su debut en el Apertura 2017 como director técnico de los Gallos de Querétaro.
Después de ganar en el torneo de Copa, el ánimo de su equipo está al alza, pues si bien es imposible que califique a la liguilla en turno -se ubica en la penúltima posición de la tabla general-, éste todavía puede cerrar de forma digna.
Los Gallos enfrentarán a unos Rojinegros con hambre de sumar unidades. Si los dirigidos por José Guadalupe Cruz logran el triunfo en calidad de visitantes y el Cruz Azul no suma de a tres en el estadio Universitario, se colarán a la zona de la Fiesta Grande.
“Vamos a ganar, a buscar que los jugadores dejen todo en el campo. Queremos darle satisfacciones y alegrías a la afición”, fueron las palabras con las que el Flaco inició esta nueva etapa.
En cuestión de números, el panorama no luce alentador para el Querétaro: en lo que va del presente torneo, únicamente venció al Morelia en el Corregidora.
Además, se ubica en la posición número 13 de las mejores ofensivas, y tiene a la segunda peor defensiva.
Por su parte, los Zorros, que empezaron poco a poco a carburar, han hecho la travesura en patio ajeno en tres ocasiones. Su ataque ostenta la posición 10 y su defensa la cinco.
Lo anterior, sin contar que todavía deben de disputar el compromiso en contra de los Tigres, el que fue suspendido por el tema de la pantalla gigante.
La última vez que Atlas perdió en el estadio de los Gallos fue en julio de 2015; posteriormente vencieron ahí en dos ocasiones.
Sin embargo, el descalabro que sufrió a media semana en manos del Guadalajara caló hondo en el seno rojinegro, factor que puede ser aprovechado por el conjunto queretano para salir airoso.
La aventura más reciente de Luis Fernando Tena, antes de aceptar la responsabilidad de dirigir al cuadro blanquiazul, fue hace exactamente un año, cuando dirigió al León.
No fue una de sus mejores experiencias. Luego de siete jornadas, cosechó con los esmeraldas la módica cantidad de cuatro unidades.
Cosas de la vida: el único cotejo que ganó en ese entonces fue, precisamente, contra los queretanos.






