El municipio de Río Bravo se ha convertido en una localidad estratégica en términos electorales, pero es un municipio con cierto arraigo para un grupo político.
Independientemente del partido en que milite un Guajardo, éste gana sin mayores problemas.
Ahora son otros tiempos y otros intereses políticos y sociales, además de que ha habido una pugna política en ese lugar entre Estado y Municipio desde el uno de octubre de 2016.
El Partido Acción Nacional (PAN) lucha por tener en sus manos esta localidad, pero el PRI, a través de su actual alcalde, Juan Diego Guajardo, luchan por retenerlo.
Esta es la tercera entrega de las definiciones por las candidaturas, en este caso, nos referiremos a la presidencia municipal de Río Bravo.
Hay dos grupos políticos y entre ellos dos se quedará el voto popular del 2018.
No será una competencia fácil para nadie, será, incluso, muy reñida, porque tanto panistas como priistas tienen mucho que ofrecerle al electorado de esta población fronteriza.
Y así están las cosas en esa población.
PAN:
El albiazul tiene un solo gallo: Raúl García Vivián, actual Gerente de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) y que desde ahí arma su proyecto, apoyado por el grupo político que gobierna Tamaulipas.
García Vivián, ex diputado federal con buenas cartas de presentación y trabajo positivo, es un político ciento por ciento, estratega en temas electorales y con buen posicionamiento. Es cercano al gobernante y además tiene buen proyecto a futuro. Su puesto en la Comapa es para hacerse de capital político y, de alguna manera, para tener cierto control en algunas acciones de ese municipio. No la tiene fácil, pero, tampoco es algo imposible de lograr.
PRI:
El tricolor tiene en su actual alcalde, Juan Diego Guajardo el mayor potencial político en el lugar. Si bien, no ha hecho un papel destacado, ha capitalizado a su favor todo asunto que parece estar en su contra, desde el pleito que él mismo inició por el asunto de la imposición del Gerente de la Comapa, hasta su polémico spot de su primer informe de gobierno, y luego aquél video en donde no lo dejan entrar a un evento gubernamental.
Es casi un hecho que Juan Diego tendrá el aval priista para buscar la reelección y que sin duda, tendría posibilidades de ganar, si es que implementa una estrategia diferente que le permita tomar ventaja.
Sin embargo, hay un “Plan B”, que podría incluir a la diputada Copitzi Hernández García. Una mujer aguerrida, que se ha puesto bien la camiseta de opositora en el Congreso local y de crítica del sistema, que sin duda, le ha generado algunos adeptos.
Ella no ha dicho nada, pero goza de aceptación ciudadana y si Juan Diego tiene algún “pero”, ella entraría al quite y le daría una muy buena pelea a García Vivián.
Morena:
Hay varios “tiradores” en ese municipio para representar al partido de López Obrador, sin embargo y a pesar de que esa región es fortaleza para ese instituto político, en Río Bravo no tienen tanta fuerza como para hacerle sombra al PRI o al PAN.
Nueva Alianza y PVEM. No tienen nada qué hacer. Es cierto, Juan Diego ganó una curul bajo las siglas de los ecologistas en el 2013, no obstante, ganó con la fuerza de su apellido y con la estructura del Revolucionario Institucional. Así que si llegan a contender con candidatos propios, sólo lo harían como relleno sin ninguna posibilidad de triunfo.
Así las cosas en esta frontera, que, si bien es un municipio que aún no llega a tener el sello de “grande”, hay mucho que se juega allí y además hay más que una posición política: el orgullo.
En Cinco Palabras: Guajardo, el candidato a vencer.
PUNTO FINAL.- Si amas algo déjalo libre, si regresa es porque es candidato y quiere tu voto.
Twitter: @Mauri_Zapata





