Recientemente el gobierno federal a través de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) anuncio el incremento de los mismos en un 10.39% lo que equivale en términos reales a 8 pesos con 32 centavos, subiendo de 80.04 a 88.36 pesos diarios.
Es este el segundo incremento de este año, ya que en 2016 el salario era de 73.04 pesos, por lo que el incremento real en el año es de 15.32 pesos, lo que sin duda es un buen indicador si tomamos en cuenta que de 2006 a 2016 el incremento promedio que se dio fue de 2 pesos con 60 centavos, lo que significa que en 10 años subió 26 pesos al pasar de 47.05 pesos a 73.04 pesos.
Se entiende que el salario mínimo debe equilibrar las necesidades de los trabajadores con los diversos factores de la economía del país, es decir el salario mínimo debe cubrir las necesidades básicas de las familias trabajadoras , sin deterioro de los factores económicos, de tal forma que es considerado como una herramienta del desarrollo, por lo que en ningún momento deberá ser un obstáculo para el crecimiento.
Cada que hay campañas políticas, los actores principales no dejan de prometer a quienes los escuchan que serán luchadores incansables de la generación de empleos bien remunerados y no dudan en decir que los patrones son el diablo, aun cuando sepan que son los patrones los más interesados en que se den las mejores condiciones para sus trabajadores, de acuerdo con los diversos factores que en ese momento inciden en la economía.
Prueba de ello es que la dirigencia nacional y local de la Coparmex se han pronunciado dejando en claro que el incremento es bueno pero no suficiente pues no satisface la línea de bienestar, por lo que lo consideran limitado.
La línea de bienestar considera que el salario mínimo sea suficiente para adquirir la canasta básica, tomando en cuenta que una familia está compuesta por dos adultos y dos niños y que alcance no solo para alimentos, sino para vivienda, vestimenta, salud, impuestos y atención infantil, de tal forma que la expectativa seria alcanzar los 95.24 pesos, aun y cuando el consejo nacional de evaluación de la política de desarrollo social, más conocido como CONEVAL, estima que el salario debería ser de 94.06 pesos para cubrir las necesidades de alimento, vivienda, transporte, vestido, educación, cultura y recreación.
El tema del salario mínimo sigue siendo un tema controvertido, ya que toma en cuenta las consideraciones tanto de patrones como de trabajadores, pero eso no es todo, las prestaciones de los trabajadores se pagan en factores de salario mínimo y lo mas difícil es que los financiamientos hipotecarios se siguen cobrando en salarios mínimos, aun cuando la propia comisión había anunciado que se está trabajando en una modalidad de unidades de diferente denominación, pero que no grabarían de forma onerosa a los acreditados de vivienda.
Lo cierto es, que el salario mínimo se ha venido deteriorando con el devenir del tiempo y con el incremento en los costos de productos y servicios, de tal forma que una familia difícilmente vive con un salario mínimo.
Según datos de INEGI el número de trabajadores que ganan un salario mínimo se incrementa cada trimestre, esto, a pesar de las políticas de generación de empleo de los gobiernos estatal y federal, lo cual deja en evidencia que en términos netos, las empresas siguen generando empleos, pero estos son con los niveles mas bajos de salario.
Por otra parte los prestadores de servicios y los contratistas, sobre todo los que tienen relaciones contractuales con los entes gubernamentales, no están de acuerdo con el incremento de salarios antes de que termine el año, ya que sus contratos son calculados con los salarios anteriores y por periodos anuales lo que definitivamente les afecta.
La intención es detonar el consumo interno y consecuentemente el crecimiento y el desarrollo de la economía.
Eso… es lo que yo creo…
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