Desde los años noventa, comenzó esa mala generación de gobernantes, en donde muchos han ido a parar a la cárcel o han sido señalados por ilícitos.
Otros que dejaron endeudada a sus entidades o bien, dejaron a sus localidades con finanzas “enfermas” y cayéndose. Malas administraciones, pues.
Hablamos de gente como Mario Villanueva; desde luego de Tomás Yarrington, pasando también por Manuel Bartlett, Mario Marín, Granier, Godoy, Montiel, el mismo Madrazo, Moreira, Pablo Salazar, Murat, Fidel Herrera, Rodrigo Medina, Ángel Aguirre y Gabino Cué, entre muchos, muchísimos más.
¿Qué está pasando?
¿Por qué tanto mal gobernante?
Lo más fácil decir es que fueron electos por nosotros mismos, pero y el partido que los postuló, ¿qué?
Y es que hay de todos los colores: amarillos, azules y tricolores, sin dejar de mencionar a uno que otro anaranjado y por ahí hasta verdes van a salir.
Y no sólo han sido corruptos o han tenido vínculos con grupos delincuenciales, sino que además han sido malos gobernantes y han dejado en malísimas condiciones sus respectivas entidades.
Estamos hablando de un periodo de 20 años de pésimos gobernantes. ¡Vaya rachita!
Y no sólo han sido gobernadores, también ha habido alcaldes muy malos, sin dejar de mencionar a legisladores y líderes sindicales, así como dirigentes partidistas.
Ahí tienen al que “robó, pero poquito”. También Cuauhtémoc Blanco (que ese es improvisado y ni político es), y así, varios alcaldes que han tenido, incluso, que dejar el cargo para enfrentar juicios y hasta en la cárcel han ido a parar.
El municipio de Tapachula, en Chiapas, tuvo la mala suerte de tener tres alcaldes seguidos que no pudieron concluir con sus periodos porque fueron descubiertos en acciones ilegales y terminaron en la cárcel. Y los tres de diferente partido (PRI, PAN y PRD).
En otras entidades han padecido lo mismo, tanto con mandatarios estatales como municipales.
¿Qué pasa?
Lo único que podemos decir es que eran personas que no estaban preparadas para ejercer el poder y éste los enfermó.
Son personas que creyeron que vivían en el paso e hicieron de las suyas, pensando que no les harían nada.
Se creyeron impunes.
A veces los partidos les importa más un buen candidato que un buen gobernante y por eso postulan a gente bonita y simpática; popular y carismática y no personas preparadas.
Cometen un gravísimo error postulando a gente así y no preparada. Los partidos están olvidando que el país, que la ciudadanía en general necesita gente con preparación, de gente con un enorme temple psicológico, de gente de trabajo y con sensibilidad. Pero no, prefieren el voto inmediato, prefieren a los simpáticos y mire usted, ahí están los resultados.
Prefieren trabajar en lo urgente dejando a un lado lo importante. No ven más allá de las próximas elecciones y creen que por ser buenos candidatos, van a ser buenos gobernantes.
Y ya nos dimos cuenta que no.
Insisto, los resultados ahí están a la vista de todos. Y las cosas tienden a empeorar si no se toman decisiones prontas.
Aguas con aquellos que prometen la solución a problemas complejos sin decir cómo le van a hacer. Aguas con los populistas. Aguas con los populacheros.
Y nosotros, los electores, los ciudadanos debemos reflexionar bien por quién vamos a votar. Pensar y analizar a la persona, al proyecto y no dejarse llevar por la mercadotecnia o la simpatía.
La generación de los últimos gobernantes ha sido pésima. Se ha tirado a la basura 20 años de malos gobiernos.
En Cinco Palabras: Ojalá ya acabe esa rachita.
PUNTO FINAL.- En un buen líder no caben las matemáticas completas, porque no debe restar ni dividir, sólo sumar y multiplicar.
Twitter: @Mauri_Zapata





