La importancia que tienen y que desde luego le dan el Partido Acción Nacional y la administración estatal a las zonas fronteriza y la conurbada del sur, no puede supeditarse a atiborrar a sus habitantes de beneficios a través de programas oficiales, sino al consenso con aquéllos en lo que se refiere a los elegidos para encabezar las alcaldías y los distritos electorales federales.
En los ayuntamientos forzosamente debe existir empatía PAN-sociedad a la hora de dar luz verde a los proyectos de reelección, pues nadie mejor que los gobernados para evaluar la actuación de los alcaldes y sus colaboradores, sobre todo a la hora de atender fielmente la orden de ser transparentes y dar buen uso a los recursos, es decir para señalar a los que se dedicaron a servirse y no a servir.
En el norte Nuevo Laredo y Reynosa son los municipios que hoy pudieran estar más azules que en junio del 2016, sin embargo al PAN le quedan por recuperar Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros, sobre todo este último.
En el sur aunque tiene Madero y Altamira, la cúpula panista está ante la disyuntiva de rifársela con Andrés Zorrilla Moreno y Alma Laura Amparán Cruz, respectivamente, o atender la opinión de quienes los llevaron al poder y ahora no están nada contentos con su actuación, sobre todo en el caso del primero.
Es innegable que en ambos polos hay suficiente capital político azul, ahora lo que hace falta es que las decisiones que se tomen en el alto mando panista y desde luego empatadas con la máxima jerarquía en el Estado, sean las idóneas y no se dé el beneficio de la duda a quienes derrocharon el punch logrado en las urnas el 5 de junio del año pasado.
Esto cobra importancia mayúscula porque se está en la antesala de la elección presidencial, en la que el panismo tamaulipeco está obligado a meterle votos a la coalición Por México al frente, lo cual dependerá inevitablemente de que envíen buenos candidatos a todas las parcelas, no solamente a donde ya gobiernan.
APUNTE.- La tarea que asumió Gloria de Jesús Molina Gamboa al frente de la Secretaría de Salud estatal desde abril, sabía ella, estaba plagada de callos que inevitablemente tenía que pisar, de vicios que urgía curar y de enemigos emboscados que las 24 horas del día le jugarían al error.
Sin embargo lo más grotesco que está ocurriendo al interior de esa dependencia, en donde aún quedan quienes no se acostumbran a que las cosas han cambiado para bien de los tamaulipecos, es que los pocos “sufridos” que quedan le ha entrado a la reporteada.
Pero siendo sinceros y sin ladearse en Salud son más las voces que están de acuerdo con la forma en que ahora se está trabajando, que aquellas que escandalizan en redes sociales para que todo vuelva a ser como antes en que unos cuantos gozaban del libertinaje y la impunidad.
Lo cierto de todo es que los enemigos que bien dice Molina Gamboa están dentro de Salud pueden tener todo tipo de estatura, porque filtrar documentos internos con indicaciones cuasi confidenciales del primero a los segundos niveles no puede hacerlo una o un auxiliar, aunque bueno eso ya le toca a la doctora investigar.
Con todo lo anterior se puede deducir que la secretaria de Salud está en la mesa de los caníbales, lo que falta saber es si los comensales son de antaño u hogaño.
PENDIENTE.- ¿En serio creerán los alcaldes independientes que sólo basta querer reelegirse para seguir tres años más? Porque algunos son como la zorra que nunca se ve la cola… Ya les platicaremos.
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