El cerebro humano, está formado que al recibir una nueva palabra, esa palabra, provoca cambios en nuestro corazón, y como resultado, nuestro cerebro, comienza a reconfigurarse. Y a crear nuevos patrones neurológicos. Saber esto, me quedé sorprendido, porque cuando yo escuché la palabra de Dios, cuando la recibí, mi vida fue revolucionada, fueron cambios que se generaron en mi vida, tremendamente. Y cambié mi manera de pensar, de sentir, cambié muchos patrones de comportamiento, pero yo no sabía que en ese proceso, mi cerebro se estaba reconfigurando, reitero.
REY MATUS
(Este ministro puertorriqueño se ha destacado por servir con dedicación en favor del matrimonio y la familia, además de realzar la importancia de la adoración y la alabanza.)
Entonces, muchos lectores saben que la palabra de Dios es poderosa y esta han declarado cuan importante, tiene poder la palabra sobre nosotros. Entonces, yo quisiera explicarles un poco, como esto puede trabajar, ya sea para bien, o ya sea para mal. Si nosotros ya estamos conscientes de cuanto poder tiene la palabra y cuanto pueden afectar nuestro comportamiento, tomaríamos muy en serio este asunto.
Cuidaríamos muchísimo lo que entre a nuestro corazón. Dice la escritura: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida.” Entonces, cuando la Biblia dice de la importancia de cuidar toda cosa importante que tengamos en nuestra vida, el Señor se refiere a esa área de nuestro ser que es donde se alojan los pensamientos y sobre todo nuestras emociones. Porque, sabemos que toda emoción, está alimentada por un pensamiento. Por ello, Dios recomienda proteger dicha área.
Realmente, el núcleo generador de nuestras ideas y emociones es la mente, por eso debemos saber que el campo de batalla, donde se procesan los conflictos más grandes que se dan entre el bien y el mal, para salir adelante, es nuestra mente.
Porque nuestra mente, dependiendo el contenido que nosotros permitimos que entre a ella, tendremos unos modelos de pensamiento que nos ayuden a conducirnos positivamente; por el contrario, si abrimos la puerta a lo malo, y se apodere de nuestra mente, entonces nuestros modelos mentales van a cambiar en dirección a lo negativo, estando siempre predispuestos al mal humor, a discutir, pelear, enojados, irritables. Conformando una actitud neurótica o agresiva, estando en conflicto consigo mismo y con todos aquellos que nos rodean.
Si entendemos esto, acerca de que una palabra nos puede hacer sentir una emoción típicamente agradable, pero también, una palabra nos puede hacer sentir muy mal. De aquí la importancia de asistir a una Iglesia, donde el culto de adoración a un ser poderoso, más el conocimiento de los pensamientos amorosos escritos en la Biblia, poco a poco, nos va transformando; esto es como asistir a la escuela, a recibir nuevos principios, dirigidos a fortalecer nuestra personalidad.
Lo que estoy expresando para ustedes, sé que te agradan, y decirte que te has ganado mi amor y mi respeto, ¡tú te has ganado mi admiración! ¿Qué sienten? Ahora, si mi mensaje fuera presuntuoso, con un lenguaje rebuscado, agradeciendo la “excelencia que Dios me ha dado.” Como escuchan, esos son otros conceptos, fríos, petulantes. Y si yo te dijera—ignorando ustedes que allá afuera tuve una mala experiencia y llego aquí de mal humor y te regaño—, ¿Cómo te vas a sentir? Mal, verdad. Lo que trato de decir es que las palabras tienen una influencia enorme. Y tú y yo tenemos que decidir, si las palabras que recibimos nos van a dominar o no. Si voy a poner un filtro para depurar el lenguaje que escucho todos los días de mi vida.
Conclusiones:
Las palabras, desempeñan un papel importante en la conducta humana.
Ellas, llegan a ser tan determinantes, que pueden decidir el bienestar de las personas.
Biológicamente y espiritualmente, se sabe que el centro de nuestros pensamientos y nuestras emociones habita en nuestra mente.
Por eso, lo relevante de cuidar nuestro corazón, para privilegiar las ideas motivadoras, alegres y positivas, por sobre los pensamientos pesimistas, dañinos y negativos.
Las personas, tienen autonomía e independencia para no estar dependiendo de los demás, en cuanto a mantenerme de buen o mal humor.
Más aun, tenemos un Dios a quien podemos pedir ayuda orando porque fortalezca nuestra decisión de comportarnos como un hombre optimista, generoso y bondadoso, que no vive para sí, rompiendo el molde de su naturaleza egoísta y considerando más a los que lo rodean.
El propósito de este mensaje, es recordarte que estamos en vísperas de un cambio temporal, por ello te invito a reflexionar sobre lo aquí tratado para que como buen hijo de Dios, recibas el nuevo año con una nueva actitud, siempre consciente que el diario vivir, te exigirá mayor entrega si te propones mejorar como persona y concretar tus proyectos personales y familiares. Esto sólo será posible, “Guardas tú corazón porque de él surge la vida”. Feliz año 2018.






