Nuevo Laredo ha sido noticia Nacional. El tiroteo que se dio en las inmediaciones de un evento de la presidencia municipal, poniendo en riesgo la vida del Alcalde y de todos los presentes en ese momento, que no es lo normal pero tampoco es un hecho aislado, ya que tristemente pasa en todo territorio mexicano sin distinción de colores, mucho menos de ideologías.
En un principio, entendí que el protagonista de este hecho el alcalde de Nuevo Laredo, Enrique Rivas, era un simple ser humano más que se encontraba allí, con sus de emociones y sentimientos y que su instinto de supervivencia dominó su inteligencia emocional. Sin embargo, los videos publicados, desde diferentes ángulos, les parezca o no, nos dan una referencia total de lo acontecido ese día. Aparecieron elementos que no puedo aceptar como ciudadana; incongruencia, cinismo, simulación, evasión de responsabilidades, demagogia, minimización de la violencia entre otras realidades.
El primer punto, considerándolo el más lógico, sería aceptar el error. ¿Por qué no podemos aceptar cuando algo está mal?, ¿Es tan difícil? Claro. Va de por medio una reelección. Imaginemos que dicho personaje hubiera seguido el protocolo vigente para eventos como el que nos ocupa.
¿Qué hacer en caso de encontrarnos en medio de un enfrentamiento armado?
Transcripción: “Si la balacera ocurre en la calle o en un centro comercial, tirarse al suelo, buscar refugio en una pared, poste, banca, una banqueta o un vehículo y colocarse de forma horizontal (pecho tierra), con los brazos cubriendo la cabeza”.
“Cuando esté con niños protéjalos primero: tirarlos al suelo y de ser posible cubrirlos con su cuerpo mientras busca un lugar seguro, arrastrándose o caminando en cuclillas ya que las balas por lo general aciertan en un cuerpo de la cintura para arriba”.
Ninguno de los supuestos “expertos en seguridad” fue capaz de instruir a la gente sobre cuál era la forma de permanecer ahí, de protegerse. Pero si lo fueron para salvaguardar a un solo hombre, sin intensión de ayudar a los demás. Hasta aquí, mi opinión aún podría imaginar que los guardaespaldas no eran gente con la suficiente preparación; que el hecho ocurrió muy rápido. Pero entonces surgen reflexiones: El manual dice que el oficio de guardaespaldas debe ser discreto, rápido y brutal. ¿Así de brutos???… Perdón ¿de “brutales”?. Arrollaron a varios de los presentes, los empujaron y lastimaron para llegar hasta donde estaba el sujeto en cuestión.
En momentos como este se pone en evidencia la personalidad real de un individuo, ya que son reacciones instintivas.
El Presidente Rivas, se sintió agobiado ante tanta crítica. ¿Y qué creen? Queriendo subsanar la pifia que cometió, visitó la casa del niño aludido y su familia, en la Colonia Las Torres. Tratando de dar a entender que ni el pequeño, ni la familia lo tomó a mal. La pésima estrategia de aparecer en redes sociales con el menor un día después. El suceso ya había pasado y afortunadamente sin consecuencias que lamentar.
Al día siguiente, por la tarde ya la noticia se estaba diluyendo pero a alguien de comunicación se le ocurre tremenda idea. Buscar aceptación y sensibilidad de los neolaredenses fotografiándose con el niño. En las redes sociales esto ocasionó“repudio”. El uso mediático y discursos absurdos, como: ¡La vida debe continuar!, ¡Son muchas las cosas positivas que vendrán para Nuevo Laredo!
¿Acaso no se da cuenta que vivimos en la zozobra?





