Es una verdad incuestionable, el significado inherente propio de aquel personaje bíblico, cuyo nombre es Lázaro. Este, representa al primero de los hombres en morir dos veces, al ser resucitado por su amigo Jesucristo.
El comentario encaja, con los deseos del PRI, de renacer el primero de julio de 2018, ganando la Presidencia de la República.
La nota, está fundamentada en los argumentos expresados por Evaristo Benítez Castro, en su libro: El proyecto de “Lázaro”, editado en este mismo año.
El autor, sostiene que las jornadas presidenciales a realizarse el domingo primero de julio del presente, serán muy reñidas y por eso manifiesta su preocupación para comprender los esfuerzos, los arranques emprendidos por el tricolor para conservar el poder ejecutivo y además conquistar la mayoría en el Congreso de la Unión, al mismo tiempo que observa la suma de voluntades, hechos por sus rivales para que el PRI no llegue a Palacio Nacional.
José Antonio Meade Kuribreña, un ciudadano atípico, con una silueta muy diferente a los candidatos del PRI de antaño, no aparece en ninguna parte del padrón, no ha figurado como militante ni mucho menos era simpatizante del PRI antes de aparecer postulado como pre-candidato; no ha ocupado curules de elección popular y finalmente, está al margen de ser un político tradicional público.
En el caso de MORENA y su candidato, Benítez, predice una función teatral electoral muy parecida a la del año 2006, cuando la mayor parte de los resultados electorales fueron sometidos a reclamos legales poselectorales. Para él, el doctor Ricardo Anaya Cortés—el candidato de la Coalición parcial “´Por México al Frente”, integrada por el PAN, el PRD y el MC—José Antonio Meade Kuribreña—una Coalición Parcial por el PRI, el PVEM y el PANAL,denominada como “Meade, ciudadano por México” y Andrés Manuel López Obrador por MORENA, el PES, y el PT, constitutivos de la “Coalición parcial Juntos Haremos Historia”.
El académico menciona que las elecciones por celebrarse en julio de este año, las cuales renovarán la presidencia de la República, las federales, y las estatales, tienen dos características propias: son concurrentes y presentaran la siguiente forma: por vez primera, el INE asumirá la total responsabilidad en la disputa por 3,447 cargos a elegir.
Esto significa, entonces por disposición de ley, que el INE someta a los Institutos Estatales[S1] Electorales—a los 32, uno en cada entidad federativa, en las importantes labores de organización y adiestramiento electoral, ya sea en las elecciones federales, o fuese en las elecciones para gobernador, diputados locales y también ayuntamientos. Por lo anterior, el INE está metido en una magna tarea; labor colosal en la que, sean sus resultados, su Consejo General experimentará una inclemente sacudida con desenlaces impredecibles.
En resumen, se puede sostener que, la elección del primer domingo de julio, vivirá situaciones presionantes para los actores participantes en este procesamiento del conflicto por el poder político. Donde la sociedad mexicana, establecerá el porvenir de una comunidad que, desde el sexenio del innombrable Carlos Salinas de Gortari, no ha dejado de someterse a un desgaste colectivo que tiene al país en la lona. Mientras tanto, esperemos y dejemos a un lado la pasividad para contribuir con nuestro voto al cambio que México necesita. De lo contrario, “Lázaro”—el PRI, puede renacer otra vez.





