En el proceso electoral de este año hemos visto una serie de salidas, postulaciones, renuncias, afiliaciones, encuentros, desencuentros y muchísimas cosas raras.
Pasa como en el futbol: un jugador un día es de un equipo, a los seis meses es de otro y un año después ya está en una institución diferente. Carecen de imán con la afición y por ende, las idolatrías o admiraciones nunca llegan. No tienen identidad, pues.
En política es peor, porque las ideologías se las pasan por “el arco del triunfo”. Un día son de derecha, al otro de izquierda y después de centro. Un día reprochan al líder de la izquierda y halagan al del centro, pero al siguiente adoran a ese de izquierda y odian al de la derecha o incluso al del centro, al que le juraron lealtad y amor eterno.
La política cada vez se prostituye más. Y si es uno de los sectores con menos credibilidad, ahora está por los suelos… y muy bien ganado, por cierto.
A nivel nacional lo vemos. Aquellos personajes que no sólo hablaron mal de López Obrador, sino hasta operaron para debilitarlo, ahora están con él y trabajan para él. Estos, por su parte, eran parte de aquella “mafia del poder”, y ahora el Mesías de Mascupana, redentor, salvador, purificador y exculpador de pecados políticos ya les dio la bendición y ya son gente buena, honesta y trabajadora.
Hay muchos ejemplos, pero en lo local vemos como cambian de partido político como de ropa interior y su falta de ideología nos llama a la reflexión sobre si de verdad quieren servir o de plano están obsesionados con el poder.
Hay varios ejemplos…
Olga Sosa, priista que llegó a una curul local por el PVEM y ahora sería candidata al Senado por la coalición que encabeza Morena.
José Ramón Gómez Leal, panista de cepa que luego fue perredista, después independiente y ahora va por Morena.
Carlos Canturosas, priista de nacimiento que luego el PAN lo llevó al poder y que impulsado por el PRD, Morena lo quiere hacer diputado federal.
Xicoténcatl González, priista que se benefició del sistema, para luego ser independiente y ahora panista.
Humberto Rangel Vallejo, ecologista que lo hizo diputado para convertirse en independiente y ahora panista (de closet), de quien les reprochó muchas cosas cuando era priista (de closet).
Erasmo González Robledo, priista que ayudó a esconder los chanchuyos del sistema (mafia del poder) y que ahora, ya bendecido por el Mesías de Mascupana, busca ser diputado federal o alcalde por Morena.
Felipe Garza Narváez, priista que le dio muchos cargos y muchas satisfacciones, su personalidad influyó en que la gente no votara por el PRI hace dos años y ahora busca un cargo (el que sea) por Morena.
Ramón Garza Barrios, priista ahora morenista.
Héctor Martín Garza, parmista, perredista, petista, emecista y ahora morenista. Uf. Es como “El loco” Abreu de la política local, aunque se lo lleva de calle Alfonso de León Perales que fie del PRI, PAN, PRD, MC, Independiente y más lo que se acumulen en los próximos años.
Eduardo Gattás, priista y ahora morenista. Más todos los que en los últimos días han renunciado al PRI y al PAN y que han dejado su ideología por unos cuantos votos que les dará Morena.
O aquellos, y que son muchísimos, que de la noche a la mañana se vuelven independientes y que al verlos sólo causan lástima.
De verdad, es un abuso, y peor aun, se están burlando de la inteligencia de los ciudadanos y lo pagarán con la indiferencia.
La verdad de las cosas es que con todo este desbarajuste, sólo están provocando un enorme abstencionismo. Y eso es muy grave.
Ya dejen de prostituir el sistema partidista. Por eso la gente no cree en la democracia y eso sí es una lástima.
En Cinco Palabras: Ya párenle a su ambición.
PUNTO FINAL.- Cuauhtémoc Blanco, estuvo en el PSD, ahora en PES, PT y Morena. Como político logrará lo que nunca pudo como seleccionado nacional: llegar al quinto partido.
Twitter: @Mauri_Zapata





