Ya prácticamente quedó concluida la etapa del reparto de candidaturas a las alcaldías de Tamaulipas para la elección de este año.
Se supone que, por Ley, debe haber equidad en el reparto de las postulaciones y tienen que ser mitad hombres y mitad mujeres quienes ostenten las aspiraciones oficiales.
Los partidos políticos optaron por darles los llamados municipios grandes a varones, en su mayoría. Vemos que, salvo dos o tres casos, esas localidades son sólo para los hombres.
Altamira y Reynosa por el PAN para mujeres. Tampico por el PRI para una mujer. Y párele de contar.
A las damas les dieron algunos poblados pequeños y quizás, hasta simples.
Pero el que llama la atención es el Altiplano, antes llamado “cuarto distrito”.
Ahí vemos que las cosas siguen siendo igual.
Esa región sigue dominada por el machismo y los cacicazgos, que en su mayoría han postulado a hombres para que disputen las presidencias municipales.
En los dos principales municipios de esa región, no hay espacio para ellas, y vaya que había cuadros muy respetables, pero sobre todo de damas con probada capacidad para hacerse cargo de ellos.
Un caso es Jaumave. Ahí predomina ese machismo retrógrado.
Hace dos años, Blanca Salazar alzó la mano por el PRI. Ella vaya que ha trabajado por el bienestar de esa población. Genera empleos y desarrollo para la zona. Ha impulsado el empoderamiento de la gente en ese municipio y ha hecho mucho más que los últimos alcaldes. Pero no, decidieron darle la candidatura a gente cercana a los caciques. El resultado fue que el tricolor perdió.
Hace un año el PAN le “hizo ojitos” y comenzaron a trabajar, a tejer la candidatura, a chambear para impulsar el desarrollo del lugar y ahora, con el reparto de las candidaturas, Blanca quedó fuera.
Se queda sin oportunidad una mujer inteligente, con visión y con buenas propuestas, ¿por qué? porque predominó el machismo en la designación que hizo el CDE del panismo.
Otro ejemplo es el municipio de Tula.
Desde hace muchos años, Juanita Sánchez Astello ha sido un soldado importante para su partido. Es una operadora política del PRI que logró sacar muchas elecciones para su partido debido a su trabajo y cercanía con la gente de la región.
Sacó adelante elecciones complicadas, tanto federales como locales. Tanto para alcaldes como diputados y no sólo en Tula, sino en los municipios de la región.
Igual, hace dos años se apuntó para ser candidata a la alcaldía tulteca. Las encuestas la favorecían y había buen ánimo, pero al cuarto para las doce (literal) le dijeron que no, que no iba ella, que impulsarían a un varón. El resultado fue una derrota para su partido.
Hoy tenía el impulso de varios sectores, pero sobre todo de la población que la ve bien, que la apoya, que quiere ver gente de ellos gobernando un municipio que se ha vuelto muy importante.
Pero al igual que a Blanca en Jaumave, a Juana la dejaron sin la posibilidad de buscar la nominación. El PRI con ella tenía posibilidades de recuperar esa localidad debido al mal gobierno que ha ejercido el actual alcalde. Pero no, a los tricolores les pesó la mano de los machistas caciques.
Caray, si no fuera por ella, Sergio Guajardo no hubiera podido ser diputado local de 2010 a 2012, y ni así la tomaron en cuenta.
Pero esas son las consecuencias de ese machista sistema de postulación de candidatos.
No se trata de dar cantidades iguales, sino de dar las candidaturas a gente capaz, eficiente y con garantía de triunfo.
En fin, seguimos atrasados en democracia y en igualdades o equidades y quien lo padece más es esta región de Tamaulipas.
En Cinco Palabras: Muchos han demostrado no poder.
PUNTO FINAL.- ¿Día Internacional de la Mujer?, ¿Uno para “reivindicarse” por los otros 364?
Twitter: @Mauri_Zapata





