Ciudad de México.- Hoy inicia el proceso de renovación de la Presidencia de Cuba, considerado histórico porque por primera vez desde 1959 no estará un Castro en el poder, aunque el actual mandatario allanó el terreno para que su sucesor mantenga el sistema socialista basado en la Revolución.
El vicepresidente Miguel Díaz-Canel, de 57 años, es el nombre que suena en los oídos de los cubanos como seguro heredero de Raúl Castro. Aunque no llevará uniforme militar por no pertenecer a la generación de la Revolución Cubana, sí se espera que mantenga encendida la llama de los Castro, pues no concibe rupturas en su país: “Creo que, ante todo, tiene que haber continuidad”, dijo Díaz-Canel en noviembre pasado, según el portal Cubanet.
Si bien Raúl Castro buscó a un personaje de muy bajo perfil para sucederlo, también lo ha ido preparando. Que Díaz-Canel haya viajado a Corea del Norte para visitar al líder Kim Jong-Un, a Rusia a ver al presidente Vladimir Putin, o se haya sentado en la misma mesa con Raúl y Barack Obama en la visita que hizo éste último a la isla es un claro mensaje de que es el elegido”, dijo a Excélsior el internacionalista y experto en campañas electorales Orlando Goncalves.
Para el analista cubano Arturo López-Levy, “es un error pensar que el nuevo Presidente va a reemplazar el modelo de Fidel Castro (fallecido en noviembre de 2016). “Nadie, ni el propio Raúl, ha llenado los zapatos de un líder continental de izquierda como lo era Fidel. No hay una figura de esa estatura a la cual el liderazgo cubano pueda arrimarse”, destacó el también catedrático de la Universidad de Texas.
Previamente, Díaz-Canel encabezó el Ministerio de Educación Superior y fue dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC) en las provincias de Villa Clara y Holguín. Además de éste, otras figuras que podrían ocupar cargos en el nuevo gobierno son el canciller, Bruno Rodríguez; el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Leopoldo Cintra Frías, o la secretaria del Partido Comunista en La Habana, Mercedes López Acea, entre otros.
Raúl Castro, quien asumió la Presidencia en 2008, cumplió su promesa de gobernar sólo durante dos legislaturas, aunque de momento no va a soltar el timón del PCC, siendo ésta la primera vez que el liderazgo del país y la jefatura de dicho partido son ejercidos por personas diferentes.
López-Levy señaló que, en cuanto al margen de maniobra, Raúl le dejará (a Díaz-Canel) un espacio sustantivo para que maneje el gobierno, y lo va a apoyar para que consolide su posición con los líderes partidistas y con el alto mando militar.
DONALD TRUMP PODRÍA SER SU PRIMER RETO
No obstante, la navegación de la isla atraviesa aguas turbulentas y, entre los desafíos, Díaz-Canel deberá hacer frente al presidente estadunidense, Donald Trump, quien ha vuelto a aplicar una política de mano dura contra Cuba, tratando de eliminar los vestigios de su antecesor, Barack Obama, quien impulsó el deshielo entre ambas naciones en 2014. En noviembre pasado, el republicano impuso nuevas sanciones contra Cuba que incluyeron la restricción del comercio y viajes.
Luego de 59 años de agresiones y provocaciones y el estancamiento de las relaciones La Habana-Washington, el pueblo cubano sigue firme y vencerá en su proyecto socialista”, manifestó el posible sucesor en otro de sus discursos, según el portal HispanTV.
En el terreno económico, el sucesor de Raúl tendrá que caminar hacia una economía mixta promoviendo una mejor integración de los sectores estatal y no estatal y alcanzando una unificación monetaria, sostuvo López-Levy. En Cuba circulan dos monedas –el peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUC), equivalente al dólar– y ninguna de ellas es divisa extranjera. Esto genera un caos en la isla porque no aceptan las dos monedas en todos los lugares.
Raúl Castro insistió en que la “dualidad debe terminar ya”, pero no es tan sencillo cuando Cuba no puede recurrir ni al Banco Mundial (BM) ni al Fondo Monetario Internacional (FMI) porque abandonó ambas instituciones después de la Revolución.
El Presidente saliente impulsó un programa de reformas económicas que abrió más espacio a las empresas privadas y a la inversión extranjera, pero aún así el país cerró 2017 con un ligero crecimiento económico de 1.6%, según admitió el propio gobierno. Esto aunado a que su mayor aliado, Venezuela, atraviesa por una severa crisis política, económica y social, lo que redujo notablemente los envíos de crudo a Cuba. A su vez, apuntó López-Levy, el nuevo líder deberá lidiar con una mayor pluralización de la sociedad donde la Iglesia ha ido ganando terreno.
Sin embargo, las grietas no parecen abrirse en cuanto a la libertad de prensa, pues Díaz-Canel, al igual que la dinastía Castro, ataca ferozmente a los medios disidentes con el régimen. Recientemente calificó las pocas plataformas digitales existentes como “proyectos con contenidos subversivos” y estuvo a punto de cerrar una de ellas, sin importarle que se “armara un escándalo”: “La vamos a cerrar, que digan que censuramos, está bien”, aseguró, según declaraciones recogidas en El Nuevo Herald.
Y así, el camarada de los Castro trazará una línea uniforme a la del régimen. “La mayor satisfacción es la tranquilidad que sentimos al ir entregando a las nuevas generaciones la responsabilidad de continuar construyendo el socialismo”, resaltó Raúl Castro en un discurso plasmado en el diario oficial Granma.






