Los desfiles conmemorativos al Día del Trabajo ya les llegó su fecha de caducidad.
Son pocas las ciudades las que siguen realizando ese tan deslucido, aburrido desfile de desganados trabajadores que van más a la fuerza que por convicción.
Por fin, en otras ciudades como Victoria, dejamos de ver a los obreros afines a los gobiernos locales portar mantas y pancartas expresando su conformidad o inconformidad.
Eso ya había pasado de moda; era del siglo pasado.
Y no me refiero en particular al caso de Tamaulipas. Me refiero a todo el país.
Ahora que han venido a reformar todo, entre ellos a la Ley laboral; también deberían ya de eliminar de todas las localidades del país estos desfiles que nada benéfico traen para la clase trabajadora.
¿Acaso tras las “conmemoraciones” por el Día del Trabajo los integrantes de los Sindicatos reciben algún apoyo extra, algún logro, mejores condiciones salariales o laborales? No, ¿verdad?
Este tipo de desfiles se hicieron para rendirle culto al gobernante en turno. Para que la clase trabajadora le brindara un reconocimiento al alcalde, gobernador o presidente del país. Sólo era eso, hasta los últimos años de Salinas como mandatario.
El desfile y conmemoración nació en México en 1913 a iniciativa de uno de los presidentes más ególatras de la historia: Victoriano Huerta.
Los demás siguieron con el protocolo, que, en un principio sí servía para acercar a los trabajadores con el Gobierno, pero que después se fue convirtiendo en acciones para que el líder sindical se congraciara con sus jefes y ya.
Es cierto, a partir de los gobiernos panistas, el sector laboral hacía del desfile su plataforma para manifestar su descontento por las condiciones de trabajo imperantes en el país. Y no era otra cosa que el PRI demostrara que tiene a su lado a los obreros y sindicatos. Nada más.
Pero en localidades gobernadas por el tricolor, el asuntos no era más para que los líderes le dijeran a su Gobernador: “aquí estamos y te apoyamos”.
Debería haber una cerebro más creativo que haga que ésta conmemoración traiga más beneficios para todos.
Pero principalmente que todos la disfruten.
Los desfiles, señores, ya pasaron de moda. No dejan nada bueno, solo fastidio y hastío hasta para las autoridades que las presiden, ¿o no?
Qué bueno que ya se están acabando, pero insisto, deberían hacer algo mejor y que el Día del Trabajo no sólo sea un día de descanso para algunos o día de pago triple para otros.
EN CORTO
UNO.- Por fin reaparece Sergio Guajardo, el líder del PRI. Hoy ofrece rueda de prensa y será interesante escuchar qué va a decir. Ojalá regrese aquel aspirante aguerrido que decía iba a ser un gran opositor y que cuestionaría todo lo que se hiciera mal.
DOS.- Alejandro Guevara se quiere convertir en el opositor del sistema. Está asumiendo ese papel. Insisto es sano para la democracia de Tamaulipas, siempre y cuando haya un equilibrio.
TRES.- Las campañas presidenciales han tenido un bajón en los últimos días. Todo indica que habrá un cambio de estrategia. Habrá un golpe de timón importante. Viene el segundo mes de proselitismo, un segundo mes que cambiará muchas cosas.
PREGUNTAS
¿Cómo pretender un cambio si el 80 por ciento de tus candidatos, incluído tú se hicieron en las fuerzas básicas tricolores, es decir, en el equipo repudiado?
DIMES Y DIRETES
“Trump debe dejar de usar a México como sparring o saco para boxear”: El dirigente de la Fecanaco, Julio Almanza.
En Cinco Palabras: Ya ni para protestas laborales.
PUNTO FINAL.- “Basta con que me prohiban una cosa para que me entren más ganas”: Joaquín Sabina.
Twitter: @Mauri_Zapata





