Ciudad de México.- Las lesiones que lo marginaron durante un periodo importante de su carrera impidieron que los aficionados disfrutaran más de Ronaldo Luiz Nazario de Lima, El Fenómeno.
Su potencia y técnica individual eran únicas. Fabricante de goles, nunca necesitó de nadie para generarse oportunidades. Era un artillero veloz y ágil que podía con toda la línea de la zaga rival. Hacía de lo difícil una rutina.
Cuando se pensó que la era Ronaldo se había terminado por una fuerte lesión en la rodilla, regresó para demostrar que la calidad es imperdible cuando se adquiere por nacimiento. Tuvo un gran Mundial en 2002 y atravesó momentos inolvidables con el Real Madrid.
Participó en cuatro Copas del Mundo con Brasil, ganando dos de ellas, y logró 62 goles con la verdeamarela, una hazaña únicamente superada por Pelé.
La leyenda de Ronaldo se quedó corta ante la vulnerabilidad de su talón de Aquiles, pero sin enterrar el recuerdo de un jugador irrepetible.






