De verdad que es risible como la gente puede creer noticias tan falsas como un billete de 22 pesos.
Está mal que alguien las publique con el afán de tratar de manipular para beneficio electoral en contra del partido en el poder (federal); pero se ven peor quienes las comparten en redes sociales y peor aún, las creen.
De manera sarcástica comenté en mis redes sociales que mientras los “pendejos” que nos gusta el futbol veíamos el partido del domingo pasado en donde México jugó contra Alemania, el gobierno “privatizó” el agua, y me pregunté que dónde estaban entonces esos mexicanos “inteligentes” y patriotas encargados de defender la soberanía nacional. Que si había un culpable, eran ellos.
Insisto, fue un comentario lleno de ironía hacia esos que nos dicen tarugos a los aficionados al fut. A aquellos que por no gustarles el soccer se sienten superiores. A esos que creen que por culpa de unos, el gobierno le parte la madre a otros.
Pero son ellos mismos, los que nos critican y cuestionan, quienes han mostrado más ignorancia y desconocimiento de las leyes y los procedimientos legales y jurídicos para hacer decretos gubernamentales.
Para empezar, el agua no se “privatizó” el domingo durante el desarrollo del encuentro mundialista.
Según esas “Fake News”, el Presidente hizo uso de su poder para poder hacer un decreto, sin embargo, eso es imposible. Para eso existe en México un contrapeso llamado Poder Legislativo, que si bien, puede ser manipulado por el Ejecutivo cuando a éste le convenga, hay procesos que se tiene que seguir, de lo contrario, no funciona, no es legítimo.
Para poder privatizar el agua en este país, se necesita reformar la Ley Nacional de Aguas, misma que está plasmada en el Articulo 27 de la Constitución Política.
Esas reformas sólo le compete hacerlas al Legislativo, que está conformado por la Cámara de Diputados, la Cámara de Senadores y los 32 Congresos estatales.
Para hacer una reforma Constitucional, primero debe recibir la iniciativa la Cámara de Diputados, ésta la turna a varias Comisiones para su estudio y análisis; después cada una de esas Comisiones la turna al Pleno para su discusión y aprobación; pero para que esto suceda deben convocar, con al menos 24 horas de anticipación a los integrantes de este órgano, es decir, deben estar la mayoría de los 500 diputados.
La sesión debe ser pública y debe ser transmitida por los canales del Poder Legislativo. Eso es obligatorio. Si alguna de estas cosas no sucede, entonces cualquier ciudadano puede impugnar el dictamen y se tumba, así de sencillo.
Una vez aprobada por los Diputados, debe pasar a la Cámara de Senadores para su revisión, misma que debe convocarlos un día antes para una sesión.
Como ambas Cámaras están en receso, entonces se deben convocar a una sesión extraordinaria y dar los motivos para poder llevarla a cabo, de no ser así, el documento no puede ser ni leído.
Ya que los Senadores la hayan aprobado se regresa a la Cámara de Diputados para que esta a su vez la envíe a los 32 Congresos. Para que surta efecto una nueva Ley, deben aprobarla al menos 17 de esos Poderes Legislativos estatales.
En caso de que esto último suceda, se regresa a la Cámara de Diputados para ratificar las reformas y enviarlas al Poder Ejecutivo para que, entonces sí, se lleve a cabo el decreto.
En todas las Cámaras hay cierto equilibrio, es decir, hay de todos los partidos, entre ellos los patriotas y mexicanísimos de Morena, cuyo valor cívico y compromiso con el pueblo bueno, no permitirían que se apruebe una reforma de este tipo, pero en caso de que suceda, serían los primeros en informar, pero sobre todo en impugnar.
En suma, se trata de un proceso largo que no puede hacerse mientras los aficionados al fútbol vemos un partido mundialista.
Caray, no es posible que no lean ni se informen. No es posible que crean estas falsas noticias sin sustento. No es posible que estos seres superiores y patriotas que no les gusta el futbol, no sepan estos procedimientos.
Ojo, lo que se hizo el cinco de junio (no el 17) fue crear una reserva de agua, con base en una ley que existe desde 1989, y eso no es privatizar.
Ahora bien, ¿acaso los mexicanos no tenemos derecho a disfrutar de un partido de futbol? ¿Acaso los mexicanos debemos estar atentos siempre a lo que haga el gobierno sin derecho a descansar o distraernos de la rutina diaria?
No sean absurdos y no nos echen la culpa a nosotros que sí nos gusta el futbol. ¡Ridículos!
EN CINCO PALABRAS: ¿Y mientras ustedes qué hacían?
PUNTO FINAL.- La intolerancia de los mexicanos está pasando a límites que se pueden salir de control.
Twitter: @Mauri_Zapata





