Si tuviera tantita vergüenza laboral, Francisco Elizondo Salazar ya hubiera renunciado a la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN) en Tamaulipas.
Kiko no entregó buenas cuentas.
Al contrario. No cumplió y muchos resultados se le están yendo de las manos.
Vociferó que Tamaulipas le daría a Ricardo Anaya Cortés, su candidato presidencial, 800 mil votos. Y no le cumplió, es más, no llegó ni a la mitad de esa meta.
Agréguele que ganó con cierta ventaja sólo dos distritos y aún están en veremos dos más, porque al cierre del Prep, el de Nuevo Laredo y el de Río Bravo estaban a menos de mil votos de diferencia restando más del 20 por ciento de la actas por contabilizar.
En cuanto a la elección del senado, apenas rebasaron los 400 mil votos y de igual manera, el triunfo, en caso de concretarse, estaría muy, pero muy apretado.
De la elección municipal, sólo ratificó lo que ya tenían. Cierto ganaron Tampico y Victoria, pero perdieron Ciudad Madero y algunos otros pequeños, pero en la práctica no cumplió con los objetivos.
Una: aseguró que ganarían las nueve diputaciones… hasta ahora sólo son cuatro, pero pudieran ser menos.
Dos: Iban por Matamoros, y perdieron de manera contundente.
Tres: Hizo que su partido fuera aplastado en Ciudad Madero.
Cuatro: Le quedó mal a su jefe, no hizo su trabajo. Está en vilo el resultado que más ganas le echaron y que más le interesaba a quien manda.
Simplemente no cumplió… se quedó a la mitad de su objetivo. Por donde lo quieran ver, ese es un resultado mediocre.
Si hubo candidatos que ganaron, fue por el trabajo que ellos hicieron, no por lo que la dirigencia estatal del PAN apoyó.
Insisto, si tuviera tantita vergüenza, debería dejar la dirigencia y dársela a quien sí entienda de política electoral; a quien sí pueda responder a la confianza que se le deposite; a quien sí garantice cumplir las metas; a quien sí trabaje y no viva del recuerdo del 2016.
La elección del 2019 es muy importante para el panismo y para el Gobierno. No pueden dejársela a un improvisado. Debe haber operadores innatos que sí sepan cómo trabajar, de lo contrario, los resultados les pueden ser adversos.
EN CORTO
UNO.- Otro que si tuviera tantita dignidad ya debiera haber renunciado es el dirigente estatal del PRI, Sergio Guajardo Maldonado quien en vez de resucitar a su partido, como él lo prometió, lo hundió más.
DOS.- Es verdad que le entregaron un partido en ruinas, y él en vez de tratar de armarlo y resurgirlo agarró una pala y terminó por destruirlo. Había división, disgustos y descuidos.
TRES.- Si el tricolor quiere resucitar, lo primero que deben hacer es exigir la inmediata renuncia de Sergio Guajardo y que llegue alguien sin compromisos externos y que ayude a refundar este instituto político que prácticamente fue borrado del mapa electoral de Tamaulipas.
PREGUNTAS
¿Y el PES? ¿Y el PVEM? ¿Y MC? ¿Y Nueva Alianza? ¿No sería bueno ya buscar la manera de que sólo haya en México tres partidos? ¿Verdad que habría un ahorro importante de recursos?
DIMES Y DIRETES
“No, no habrá despido masivo de personal. Sólo se irá quien tenga que irse”: Xicoténcatl González. A ver si es cierto y ojalá que no llegue con sed de venganza a que paguen justos por pecadores.
Políticos en la red: @realDonaldTrump: “Después de haber escrito muchos libros y ser los más vendidos, algo me enorgullece a mí mismo es mi capacidad de escribir”.
EN CINCO PALABRAS: El temido voto por voto.
PUNTO FINAL.- Y como siempre sucede, sólo hay democracia para el que gana la elección.
Twitter: @Mauri_Zapata





