En los últimos años se volvió muy común abrir la llave del agua en la casa y al ver que no cae ni gota, mentarle la madre al alcalde de la ciudad.
Así, Díez Gutiérrez, González Salum, Etienne y ahora Almaraz reciben el insulto y el recordatorio por el desabasto del servicio.
Y es que lo más fácil es echarle la culpa al gobernante en turno.
Mucha gente piensa que los Presidentes Municipales, por decreto, deciden cortar el servicio y afectar a la población por malas personas y por ineficientes administradores.
¿Usted cree que un político lo va a hacer por mala leche? No, no son tan brutos para hacerlo.
Y no es que los defienda, para nada. Todos han tenido un grado de ineficiencia que ha provocado que la ciudad no crezca ni se desarrolle como quisiéramos. Pero el tema del agua va más allá de un buen o mal gobernante.
El problema es que Victoria se está quedando sin agua. El problema es que los pozos se están secando.
Sí, la ciudad no tiene agua, ¡nos la acabamos!
Insisto, los mantos acuíferos se están secando y eso no es culpa ni de Almaraz ni de Etienne ni de Salum o de Díez, Álvaro o Geño, no, es culpa de nosotros mismos como ciudadanos.
Si habría que buscarle responsabilidad a alguno de estos políticos que algún día gobernaron el municipio, sería el de no haber implementado medidas para evitar el despilfarro de agua entre la ciudadanía. De no haber creado programas para hacer conciencia entre la población. De no crear programas de cultura del cuidado del agua.
De no preverlo con tiempo y planear obras hidráulicas urgentes para prevenir este desabasto. Aunque en este último punto debemos cuestionar a los anteriores, es decir, a los gobernantes de los últimos 30 o hasta 40 años.
Nadie lo visualizó y hoy estamos pagando las consecuencias.
Ahora nos toca a nosotros padecer este desabasto.
Estamos en un problema y todos los ciudadanos tenemos culpa. La tenemos porque no cuidamos el agua. La tenemos porque nunca tomamos en cuenta que esos recursos podrían acabarse.
Ah qué corajes hacemos cuando abrimos la llave y no sale agua. Pero eso no pensamos cuando nos bañamos y nos tardamos media hora en la regadera.
Ah cómo nos encanta recordar a las mamás de los alcaldes en turno cuando vemos que no hay agua en la casa, ah, pero eso sí, como nos divertimos y “relajamos” lavando el carro con la manguera.
Y ni qué decir de cuando hace mucho calor y llenamos las alberquitas o albercotas de los niños.
Sí, señores, la culpa es compartida y es momento de que nosotros como ciudadanos pongamos de nuestra parte y empecemos a cuidar el llamado vital líquido.
Vivimos en una zona con poca agua, hay que tomar en serio eso. La Peñita está prácticamente seca. Los otros pozos también y a eso le agregamos que las obras programadas para traer agua de otra parte siguen lentas.
Así que no nos queda de otra que cuidarla. Si quieren seguirle mentando la madre a Almaraz háganlo, pero créanlo, seguirá Xicoténcatl y también recibirá las mentadas. No es un asunto que un alcalde pueda resolver, aunque lo hayan dicho en campaña.
Entendamos que ya nos acabamos el agua de Victoria y que pronto nos va a dar mucha sed… mucha.
El asunto es mucho más serio de lo que parece.
EN CINCO PALABRAS.- El desabasto apenas está comenzando.
PUNTO FINAL.- “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados”.- Groucho Marx.
Twitter: @Mauri_Zapata





