Morena es el partido de moda, y cómo tal, sus expectativas de crecer o de perdido mantenerse, están fuertemente ligadas al desempeño que tenga Andrés Manuel López Obrador, al frente del país.
En Tamaulipas dónde el partido guinda, logró seis diputaciones federales, la senaduría y cinco alcaldías en la pasadas elecciones, se ha fortalecido con lo más grueso de la militancia que se ha escurrido del PRI; de 100 mil simpatizantes que han abandonado al tricolor, 50 mil ya son Morenos, entre ellos, alguno que otro pilluelo con grises palmares en el desempeño político y en la administración pública.
Este hecho pinta al partido de AMLO, como una amenaza seria en el proceso que ya arrancó para elegirá diputaciones locales.
Pero más aún, existen desde ahora personajes como el médico Américo Villarreal Anaya, o el Súperdelegado José Ramón Gómez Leal, e incluso Héctor Garza uno de los hombres de confianza de AMLO que se les empieza a mover como las cartas fuertes para ser candidatos a la gubernatura del Estado.
Toda esta algarabía que existe en torno a Morena, por la euforia de tantos triunfos inesperados.
Ensordecen y opacan una realidad.
A diferencia de la fallida alternancia con Vicente Fox y Felipe Calderón, para Andrés Manuel López Obrador, habrá menos tiempo para que empiece a dar resultados y cumpla lo que prometió.
Existe constancia reciente que el voto ciudadano es cada vez más voluble y es más un instrumento de castigo que un sufragio razonado.
El reto que tiene Morena, es mantenerse en el ánimo ciudadano, pero ya no con discursos incendiarios en las plazas, ya no, con ataques a los gobernantes corruptos. Ahora le toca gobernar y en ésta tarea el desgaste es acelerado.
Las modas son efímeras, y Morena, arrastra riesgos implícitos en su conformación.
1-Qué acabe convertido en un viejo PRI, pintado de guinda
2-Qué su líder, Andrés Manuel López Obrador, no separe la responsabilidad de gobernar, de seguir conduciendo y afianzando su partido.
3-Qué pierda el enamoramiento ciudadano, -máxime ahora que las relaciones de afecto, son cada vez más efímeras.
4- Pero lo más difícil será hacer entender a políticos con viejas mañas hoy metidos en Morena, que el agandalle, la simulación y ‘el robar poquito’, ya no tienen cabida en el compromiso que tiene el partido con la ciudadanía.
Hoy son los tiempos de Morena, lo incierto es saber, por cuánto tiempo estará de moda.






