Una vez pasado el segundo informe, y comentado en este espacio en la anterior colaboración, merece mención aparte la intervención del Poder Legislativo de Tamaulipas en ese evento.
El diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Glafiro Salinas Mendiola habló fuerte y lanzó advertencias.
Envió un mensaje de que en Tamaulipas no permitirán retrocesos y no habrán de aprobar medidas que pudieran ser dañinas a la ciudadanía; o bien, que sean caprichos o ideas populistas.
Desde luego que se refería a Morena y al próximo gobierno federal que encabezará Andrés Manuel López Obrador.
Al de aquí, como era de esperarse, sólo lo llamó a seguir trabajando y avaló la labor que ha desarrollado en estos dos años de administración estatal.
Pero no deja ser fuerte el mensaje enviado desde el Congreso del Estado a la capital del país, justo al Congreso de la Unión y justo a quien habrá de gobernarnos en los próximos seis años.
“Porque Tamaulipas es, y será siempre, un Estado libre y soberano; un Estado que avanza; un Estado que no desea retroceder ni mucho menos volver al pasado”, enfatizó el diputado panista.
Fue un mensaje fuerte y claro y que seguramente ya debe de estar siendo analizado por quienes promueven la “Cuarta Transformación” en un claro llamado a que en Tamaulipas no manda Morena. Así de sencillo.
Pero bueno, la contestación dejó mensaje y fue diferente, incluso al del año pasado, en donde se dio un discurso zalamero que en nada ayuda a las democracias.
Así han sido las respuestas en los últimos ocho informes de gobierno en donde hemos visto, la mayoría de las veces, mensajes de sumisión y apoyo. Mensajes estridentes pero sin contenido. Respuestas halagadoras y faltas de crítica. O, reitero, como el año pasado, de lambisconería.
Veamos.
En el 2018 Glafiro Salinas Mendiola del PAN dio mensaje a la federación de firmeza y determinación. En lo local de aceptación.
En 2017 la respuesta la dio el panista Carlos García González, que se tiró al piso como alfombra.
En el 2016, Ricardo Rodríguez del PRI, el último de una era, fue firme y lanzó advertencias de que vendría una oposición dura, que la final no lo fue.
En 2015 Erasmo González Robledo del PRI no fue diferente y se entregó en halagos al gobernador en turno.
En 2014 La designación de Ernesto Robinson Terán del PRI, hoy del PAN y actual funcionario estatal, sorprendió a varios, aunque su discurso no fue más allá de una arenga por demás institucional.
En 2013 el tricolor Ramiro Ramos Salinas prácticamente se estrenaba como diputado y en esa ocasión puso énfasis en la división de poderes.
En 2012 Gustavo Torres Salinas, también priista, fue ecuánime y guardó siempre las proporciones institucionales.
En 2011 Antonio Martínez Torres quiso lucirse más que el Gobernador y se aventó una pieza oratoria digna de festival escolar en honor a Juárez.
El asunto es que siempre ha sido discursos institucionales hacia el gobernante en turno, sin embargo, cuando ha sido oposición con la federación, parte de ese mensaje se daba en la crítica a esas autoridades como sucedió en los informes de 2011, 2012 y ahora, en el del 2018.
Lo cierto es que pocas veces vemos respuestas que den la nota como lo hizo el viernes Glafiro Salinas, con algo de autocrítica, pero con sustento.
Lo más fuerte que se escuchaba era un “sabemos que falta mucho por hacer, pero…” y eso era toda la crítica que había y sigue habiendo.
En fin, es parte de esa democracia tan mexicana que vivimos ahora.
EN CINCO PALABRAS.- Será un tercer año intenso.
PUNTO FINAL.- Hay políticos que son más inútiles que la segunda caja del Oxxo.
Twitter: @Mauri_Zapata
Instagram: Mauricio_zapata18





