Los alcaldes que tomaron las riendas municipales, el pasado primero de Octubre, están pagando el noviciado.
Aunado a la inexperiencia en la administración pública -en la mayoría de los casos-, hallaron ayuntamientos saqueados y endeudados, con deficiencias en servicios públicos y administrativas, pero sobre todo con carencia de equipo y personal en exceso. Por ello a más de un mes que arrancaron sus administraciones no han podido enderezar el rumbo y la situación va de mal en peor.
Desde el norte hasta el sur, Alcaldes como Adrián Oseguera en Madero, Jesús Nader en Tampico, Mario López en Matamoros y Lenin Coronado en Tula -por citar algunos- son ‘botoncitos’ de muestra entre varios alcaldes que tienen dificultades para dar rumbo a sus administraciones, tanto que los compromisos de fin de año, con pago de aguinaldos y a proveedores, amenaza con provocarles la tormenta perfecta, el caos.
Pese al entusiasmo que algunos ediles han puesto, por sacar adelante su responsabilidad, se han topado con dificultades, por su inexperiencia por lo que han fallado en su intento por arrimar más recursos, en aterrizar programas y en casos extremos hasta para pagar las nóminas.
Las fallas en recolección de basura, en obras varadas, en programas parados, exhiben ante la ciudadanía la inoperancia que existe en algunas alcaldías.
Lo peor, es que unos alcaldes se rodearon de funcionarios que no tiene el perfil o la experiencia para realizar funciones pública y no están ayudando para aligerar la operación del municipio, lo cual se nota por la parálisis que enfrentan varios ayuntamientos.
La presión es cada vez mayor, sobre todo para los presidentes municipales que llegaron con grandes expectativas de la ciudadanía que votó por ellos, a quienes les están fallando.
A un mes de asumir el cargo, no son pocas las alcaldías que están a la deriva, gobernadas con ocurrencias, sin planeación .
Opera en su contra que la paciencia de la ciudadanía tiene vida corta y no le darán mucho tiempo a los bisoños ediles para que aprendan a gobernar.






