Hoy es el último día del mandato de Enrique Peña Nieto, mandato que sin duda trajo muchas cosas buenas, pero también malas y pésimas.
No podemos decir que fue una buena administración, sin embargo, tampoco se puede asegurar que haya sido mala.
Fue, digámoslo así, un sexenio mediocre. Ese sería el término que se podría darle: mediocre.
Ha habido peores, como el de Victoriano Huerta, como el de Portes Gil, como el de López Portillo o como el de Miguel de la Madrid.
Fue un mandato, eso sí, en donde predominó la corrupción, en donde hubo muchas torpezas, situación que generó lo peor que nos pudo pasar en los últimos 30 años: la llegada de Morena al poder.
Esa administración mediocre y torpe de Peña Nieto originó el hartazgo, que sumado a los malos gobiernos de varias entidades, tanto priistas como panistas y hasta perredistas, propició que la gente dijera “hasta aquí con los de siempre” y le hayan dado la confianza a un personaje que navegó con bandera de ser diferente y que logró convencer al electorado.
En fin, pero esto es lo bueno, lo malo y lo feo del gobierno de Peña Nieto…
LO BUENO
Las reformas estructurales, sobre todo la educativa, la energética y la de telecomunicaciones. En el caso de la primera se dio paso a una mejora en los programas educativos, a erradicar viejas prácticas que ponían en segundo plano a la educación. Lo malo de esto, es que es casi un hecho que la van a “tumbar”.
En el caso de la energética, hay muchos beneficios, y es muy seguro que Tamaulipas es una de las más favorecidas con esa reforma, beneficios que tardarán en llegar, pero créanlo, van a llegar. En el mandato de Peña Nieto ha habido obras muy buenas que marcan la modernidad de un país. En términos generales, el país camina y está estable. Así lo entregan.
LO MALO
La corrupción que se dio en muchos ámbitos, entre ellos, la propia oficina del presidente de la república. En eso sí retrocedimos y se tiraron a la basura 12 años en que se habían fortalecido leyes y decisiones anticorrupción. Es cierto, en esa administración se crearon los cuerpos y las instituciones al respecto, sin embargo, no terminaron por cuajar y han permitido que las entidades las hayan hecho a modo. Les faltó más rigor.
Otra de las cosas malas es que se permitió durante este mandato que se diera la generación de los malos… de los pésimos gobernantes que hoy tienen al país en situaciones poco halagadoras. También se puede hablar de que no se hicieron bien las cosas en materia de manejo de imagen y que se permitió que abusaran del maltrato a la investidura presidencial, misma que cayó en su más bajo nivel.
LO FEO
La inseguridad. En campaña Peña Nieto nos prometió que bajaría los índices de violencia, que atacaría el problema, que su partido sí lo sabía hacer y que llegaría el tiempo de la paz y la tranquilidad, ¿y qué pasó? ¡Nada! Las cosas empeoraron y ahora hay más violencia, más inseguridad y más impunidad que antes de que llegara.
Muchos eventos quedarán marcados en esta administración federal que hoy llega a su fin. No tuvimos al mejor de los presidentes que haya tenido el país, pero su peor momento es que gracias a ese pésimo trabajo se permitió la llegada de alguien que podría ser peor.
Como dicen los creyentes: “Que Dios nos agarre confesados”.
Con Tamaulipas Peña Nieto quedó a medias. Sí hizo el 80 por ciento de obras que prometió, pero le faltaron varios temas que también se comprometió a trabajar durante su mandato y no cumplió: bajar las tarifas de energía eléctrica; el acuaférico; reducir los índices de inseguridad; hay estancamiento en la generación de empleos; visitó muy poco Tamaulipas y esta entidad fue de las que menos giras hizo.
En suma: Enrique Peña Nieto no fue un mandatario cercano con este estado. Quedó mucho a deber, aunque tampoco ha sido el peor villano que hayan visto los tamaulipecos.
EN CINCO PALABRAS: Quedó en deuda con Tamaulipas.
PUNTO FINAL.- Los tacos dejaron de ser la comida tradicional de México, ahora son los sapos.
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