Ciudad de México.- Tras 13 años de lucha político-electoral por la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador se ciñó, al fin, la banda presidencial y aseguró que no le fallará al pueblo, combatirá la corrupción y no piensa reelegirse en el cargo.
“Es más severa el régimen del fracaso neoliberal que someter a procesos judiciales o juicios humanos a sus personeros, que al final de cuenta, no dejan de ser menores”
Ante el Congreso de la Unión, se comprometió a trabajar 16 horas diarias para afianzar la Cuarta Transformación.
López Obrador arremetió de entrada contra la política económica neoliberal al calificarla de “calamidad” y desastrosa para el país.
“Se ha empobrecido a la mayoría de la población hasta llevarla a buscar la economía de la informalidad Lo digo sin prejuicios, el neoliberalismo ha sido un desastre, una calamidad”.
“Hoy se constituye una comisión de la verdad para castigar los abusos de autoridad para atender el caso de los jóvenes de Ayotzinapa”.
Ante un Enrique Peña, que le reconoció no haber intervenido en las elecciones presidenciales, Andrés Manuel abrió un discurso que sepultó el neoliberalismo para dar paso a la política social y de izquierda.
“El poder político y el poder económico se han nutrido mutuamente y han operado para el robo de las riquezas de la nación”. Descartó reelegirse, emprender persecuciones políticas o dejar que funcionarios y sus familiares aprovechen el cargo para hacer negocios al amparo del poder público.
Después, en el Zócalo, tras recibir el bastón de mando por parte de los pueblos indígenas, dijo que anhela purificar la vida pública de México.
“No habrá incremento de impuestos; No aumentará el precio de las gasolinas; Que se oiga bien y se oiga lejos, tampoco vamos a endeudar el País”
Ante miles de simpatizantes, y tras enlistar 100 compromisos de gobierno, pidió al pueblo que no lo deje solo.
Adelantó que cada año irá al Congreso y al Zócalo para rendir sus informes.
“SE ACABARÁ LA IMPUNIDAD”
En su primer discurso como Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador puso punto final a la política económica neoliberal porque “ha sido una calamidad para la vida pública”; en contraste, ofreció trabajar 16 horas diarias para que su sucesor no pueda dar marcha atrás a la Cuarta Transformación.
En el Palacio Legislativo de San Lázaro hubo casa llena. Propios y extraños escucharon su discurso de 78 minutos, tiempo en el que prometió no robarle a la nación; marcó el fin a las persecuciones políticas; negó que busque la reelección y aprovechó su encuentro con los legisladores para presentar sus primeras iniciativas.
BAJARÁ LA GASOLINA
El Presidente no se salvó de las manifestaciones. Los panistas lo dejaron rendir protesta. Fueron institucionales, pero a los tres minutos de su discurso sacaron las primeras pancartas: “Democracia sí. Autoritarismo no”.
López Obrador cayó una vez en la provocación, cuando los del blanquiazul exhibieron una pancarta con la leyenda: “Que baje la gasolina”.
Mientras los mismos panistas, con pancartas, pidieron reducir el IVA en la frontera, el Jefe del ejecutivo Federal anunció que a partir del 1 de enero entrará en vigor la zona libre a lo largo de los tres mil 180 kilómetros de frontera con Estados Unidos.
En materia económica también subrayó que las inversiones de accionistas nacionales y extranjeros están seguras y que respetará la autonomía del Banco de México.
Así, el tabasqueño también enardeció a los del blanquiazul, bancada que repudió, desde el inicio, la invitación que se le hizo al presidente de Venezuela.
No obstante, el orador enunció los nombres de los invitados extranjeros, iniciando por Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, le siguió Ivanka Trump, hija del presidente estadunidense. Continuó con los nombres, pero al mencionar a Nicolás Maduro, aunque ni siquiera llegó al recinto parlamentario, los panistas comenzaron con las consignas: “¡Dictador!, ¡dictador!”, le gritaron al venezolano, a quien le hicieron saber con una manta que no era bienvenido en el Congreso.






