Ahora resulta que todos son los padres de la eliminación de la tenencia en Tamaulipas.
A través de sus redes sociales políticos de todos los colores saludan con el sombrero de que gracias a ellos este impuesto quedó derogado de la entidad.
Un ex diputado de izquierda hizo lo propio en su Facebook y aseguró que esa lucha la tuvo desde hace no sé cuántos años.
El priista Anto Tovar subió un video de hace un año en donde en Tribuna planteaba una iniciativa para suprimir de Tamaulipas ese impuesto. Otro legislador del PRI lo secundó y hasta lo felicitó.
Por su parte, políticos y personajes del panismo tamaulipeco también saludaron el decreto y dijeron haberle cumplido a los tamaulipecos.
Y tan mal unos como otros.
Por ejemplo, en 2010 fue el último año que ese impuesto estaría vigente como contribución federal. Una iniciativa del entonces presidente Calderón señalaba que a partir de 2011 esa contribución estaba eliminada y correspondía a los estados mantenerla o quitarla.
Tamaulipas fue de aquellos que decidió mantenerla bajo el argumento de que se necesitaba la lana.
El gobernador Egidio Torre Cantú señalaba que eran 600 millones de pesos que se aplicaban en otras obras y beneficios para los tamaulipecos.
Entonces los legisladores del Partido Acción Nacional fueron unos férreos defensores de quitar ese impuesto. Metieron iniciativas que más tarde eran rechazadas por la mayoría. Decían en tribuna que no se valía que afectaran el bolsillo de los tamaulipecos.
En su defensa, los diputados priistas alegaban que ese impuesto era necesario para las arcas públicas y que en ese momento no podía ser eliminado.
Y de 2010 a 2016 se mantuvo esa postura, tanto de unos como de otros.
En campaña, el actual mandatario había prometido que ese impuesto sería quitado si él ganaba las elecciones.
Ganó y se mantuvo la tenencia.
Entonces, los priistas, ya como bancada de oposición, cambiaron radicalmente su postura y comenzaron a cuestionar que ese impuesto afectaba al bolsillo de la población.
Por su parte los panistas, que también habían modificado su opinión en 180 grados, defendían la continuidad de la tenencia, diciendo que era un dinero que debía recibir el Estado. Que por ahora no se podía eliminar.
Es cierto, el actual gobierno matizó desde un principio su punto de vista y aseguraba que se iría de manera paulatina y comenzaron a ampliar los subsidios.
De esta forma, de 2010 a 2018 nadie se atrevía a quitarla. Todos con argumentos válidos. Y también, los opositores agudizaban sus críticas, del mismo modo, bien fundamentadas, pero con incongruencias.
Y bueno, finalmente se elimina la tenencia.
¿De quién es el logro?
¿De la bancada del PRI? ¿De la izquierda de años anteriores que fue muy enfática? ¿De los panistas? ¡No! De ninguno de ellos.
No creo que el Gobernador les haya dicho a sus colaboradores, “oye, ¿se acuerdan que en el 2012 un diputado pidió quitar la tenencia? Vamos a hacerle caso”. O que haya dicho: “Ah caray, mira ese posicionamiento de Anto Tovar; vamos a quitar ese impuesto”.
No. El logro, si se le puede llamar así, es única y exclusivo del Gobernador. ¿Por qué? Simple, porque él fue quien lo decretó.
Nos guste o no. Fue decisión suya.
Y no es echarle porras. Simplemente decir que así como hace dos años dijo que se quedaba la tenencia y todos obedecieron y otros criticaron, hoy, en el 2018, dijo que se va y todos obedecieron y todos se cargaron con el milagrito.
Lo cierto es que ya por fin se va ese impuesto, y sea electorero o no, es una carga menos para la gente.
EN CINCO PALABRAS: Total, ya crearon nuevos impuestos.
PUNTO FINAL.- Y como bien dijo hoy el buen Florestán: el no creer en algo, no lo hace falso, pero tampoco verdadero.
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