Los cambios en la forma y fondo, para el reparto de recursos federales, a puesto con el Jesús en la boca a entidades, pero sobre todo a los municipios, cuyos alcaldes están mordiéndose ‘las uñas’, porque no saben cuánto dinero recibirán para obras y otros rubros que ahora están en el aire.
Con el pretexto que el ramo 23, era manoseado políticamente y corruptelamente – por los famosos moches- debido a que carecía de reglas de operación y era manejado discrecionalmente, en el presupuesto de éste año, se redujo -para todo el país – 43 mil mdp, a la partida para el rubro 23.
El ajuste, impacta a todos los municipios, entre ellos los de Tamaulipas, donde los alcaldes ya no tienen la posibilidad de programar directamente las obras, o agarrar ‘centavos’ de esa partida,-porque no está etiquetada- para gastos de operación e incluso nóminas.
Ahora, los munícipes, se verán en la necesidad de ‘limosnear’ recursos como simples gestores para obras y programas. Pero, también aparecerán como los malos de la película, porque tienen que endurecer la cobranza de impuestos propios, para arrimarse recursos.
Esto sin duda son malas noticias para los ciudadanos de a pie que pagarán los platos rotos, por lo siguiente:
1- Los municipios no tendrán la capacidad de hacer obra directamente.
2- No habrá recursos suficientes para atender servicios públicos.
3- Ávidos de dinero, los ayuntamientos apretarán en el cobro de predial, multas de tránsito, y por los servicios que prestan.
El hecho también obliga a los ediles, a mostrar sus habilidad y capacidad de gestoría para pagar los gastos municipales, pero sobre todo. Para invertir en el tremendo rezago que existe en infraestructura en todos los municipios de la entidad.
No hay que perder de vista que en los últimos años, al ramo 23 ya le habían recortado 67.8% en los montos asignados.
Pero en 2019, el recorte es más brutal, pero lo crítico, es que en esta medida inspirada por la cuarta transformación, se antepone el interés político, al ciudadano.
No es fortuito que ahora, sea el gobierno federal el que decida, qué obras se hará en cada estado y municipio.
Con ello, se evitará que los alcaldes se cuelguen las medallas por obras o acciones que costea el gobierno federal.
Y así como nadie debe ganar más que el Presidente… Ahora, nadie podrá figurar más que el Presidente.






