Sí, va de nuevo el tema del cierre de la calle Hidalgo y la falta de planificación de un proyecto, que en teoría, es bueno.
Sin embargo, el alcalde de Victoria, Xicoténcatl González sigue sin presentar ese proyecto para que su idea tenga aceptación, lo que da la percepción que se está haciendo “al chilazo” o sólo por capricho.
Mire usted, amable lector, por mi trabajo y por mi afición a hacer viajes familiares hemos tenido la oportunidad de conocer varias ciudades del país.
Durante la pasada temporada vacacional estuvimos en algunas del centro y del sureste de México que cuentan con una calle peatonal.
¡Ah, qué diferencia!
En primer lugar no están cerradas con macetas mal pintadas o con vallas cojas. No, tienen postes “chaparros” que no permiten la entrada de carros, pero que además adornan y hace que se vean bien.
Las banquetas están libres de vendedores ambulantes. Algunas ni siquiera tienen a los comerciantes informales, a ellos lo reubicaron en pequeñas plazas dentro de la misma calle.
Hay restaurantes con terrazas o mesas afuera. Para cuando los implementaron, se dieron algunos apoyos al sector para que remodelaran o ampliaran sus lugares y ofrecieran al ciudadano esa alternativa.
Hay librerías. Hay diversidad comercial. Hay tiendas con reglas claras para hacer de la calle peatonal, una arteria bonita y lúcida.
Hay bancas en medio, botes de basura cada 20 metros, pero botes bonitos, adornados… botes que se no afean la calle, pero además empleados públicos que cada hora o cada dos horas van y los vacían.
Algo que me llamó la atención son los semáforos en todas las bocacalles.
Usted preguntará para qué colocan semáforos en una calle peatonal. Pues es precisamente para los peatones.
Esos semáforos sirven para darle agilidad al tráfico vehicular, es decir, la gente que camina no tiene todos los derechos, y sí la obligación durante 30 segundos de pararse y esperar que los vehículos que pasan por esas boca calles circulen libremente, si no, imagínese, un caos para esperar que los peatones crucen.
En los alrededores hay muchos estacionamientos con tarifas accesibles, tipo ocho pesos la hora. Y hay pensiones con costos bastante viables para los autos de los trabajadores de la zona, ya sea comerciante o empleados de las oficinas gubernamentales.
En las calles aledañas hay parquímetros, pero con reglas y tarifas flexibles, pero además modernizados con sistemas digitales. A qué me refiero con esto, sencillo: los parquímetros cuentan con códigos QR para aplicaciones para dispositivos móviles.
Uno escanea con su celular el código y esa aplicación, además de que te indica el tiempo que llevas estacionado, te permite agregarle dinero si es que te pasaste del tiempo para el cual habías echado tu moneda.
Es decir, si por ejemplo, usted acude a un banco o a una tienda o a una oficina y tarda más del tiempo que calculó, puede desde ahí, y a través de alguna tarjeta de débito o de crédito, agregarle más dinero sin tener la necesidad de ir hasta el lugar a ponerle más monedas al parquímetro.
Todas esas calles cuentan con iluminación, con atractivos, con una gran diversidad de cosas que la hacen atractiva y hasta turística.
Pero no, aquí en Victoria no cuentan con eso. Simplemente es ya un capricho hacerla así sin tener un proyecto que incluya a todos los sectores y que todos salgan beneficiados
La calle Hidalgo de Ciudad Victoria cada vez es menos atractiva para la población. Cuando la cierran se vuelve todo un caos circular por el centro de la ciudad. No hay donde estacionarse, la empresa de los parquímetros está a la caza de quien se pasa un segundo del tiempo. Los negocios que hay ahí no han tenido tiempo para atraer a los clientes. No hay estacionamientos públicos, y los que hay, son carísimos. Los pocos lugares disponibles los usan los burócratas y demás empleados del gobierno.
No, simplemente no es un atractivo ir al centro con esa calle cerrada “al chilazo”.
Insisto, la idea no es mala, el asunto es que sólo es eso: una idea sin aterrizar en un proyecto.
Ojalá lo presente y lo planifique, de lo contrario, será un rotundo fracaso.
EN CINCO PALABRAS.- Cierto, con ocurrencias no se gobierna.
PUNTO FINAL.- Parafraseando una canción de Alicia Villarreal: A Xico le quedó grande la yegua… y a Ciudad Victoria, le faltó jinete.
Twitter: @Mauri_Zapata





