No hubo privilegios para nadie.
Todos debían formarse, a pesar de ir con la anuencia del “mero-mero”, según ellos.
Pasaron hasta dos o tres horas formados. Mucho de ese tiempo, lo hicieron en la calle.
Había de todo: conocidos, desconocidos y por conocer.
Muchos… muchísimos con pasado. Otros con futuro. Pero la mayoría de ellos, sin presente.
Con folder bajo el brazo. Con las ilusiones puestas en la “Cuarta Transformación”; con las ganas de “servir”, pero sobre todo, con la meta puesta en la ubre presupuestal.
Así se vivió el día de entrega de solicitud de registros para las candidaturas a las diputaciones locales en Morena.
¿Quién iba a pensar hace apenas un año que la demanda por pertenecer a este partido iba a ser tan grande?
Son quinientos aspirantes para sólo 22 lugares. 28 más si se toma en cuenta la lista de las plurinominales.
Es decir, sólo el diez por ciento alcanzarán un lugar. Y de ese diez por ciento, no todos podrán acceder a una curul.
Según estimaciones, quizás unas 12 personas podrán gozar de las mieles del poder parlamentario de Tamaulipas.
Y allí van, ciegos de codicia en busca de la “bendición” del “Mesías” para ser tomados en cuenta.
Morena es el partido del presente. Es el rival a vencer. Tienen muchas cosas a favor, entre ellas, la basta popularidad del dueño de esa franquicia política: el presidente Andrés Manuel López Obrador.
De la lista de quinientos, al menos veinte tienen pasado tricolor. Y la mayoría de ellos alcanzará una candidatura. Ellos ofrecen a cambio su experiencia, su estructura y sus conocimientos en materia electoral.
Lo único que piden es que les presten las siglas color vino para poder sacar adelante su objetivo y con ello, ambas partes saldrían ganando.
El PRI dejó de ser fuerte. El PRI dejó de ser el partido a vencer. El PRI cada vez tiene menos fuerza, y sí, también cada vez menos gente.
El panismo tiene todo el poder y toda la estructura para trabajar en Tamaulipas, sin embargo, si la gente sale a votar les puede pegar un buen susto.
Lo que llama mucho la atención –insisto- es ese poder de convocatoria que tuvo Morena hace un par de días en el cierre de registros.
Veremos qué método democrático usan para postular a sus candidatos.
Hay que ver a quién ya le dijeron que sí por debajo de la mesa y a quién sólo le están dando atole con el dedo.
Morena se ve fortalecido y, quizás, ellos tampoco tenían estimado recibir tantos aspirantes.
Lo cierto es que eso era una romería porque había demasiada gente como para buscar un espacio cuando se enfrentan a una competencia fuerte, dura y bastante pareja en la contienda electoral de este año.
En el panismo ya deben olvidar a los priistas, puesto que ya no es un partido con fuerza; deben enfocar sus baterías en Morena con tanto ex tricolor. En Morena como partido en el poder y con ocurrencias que a nadie benefician.
El panismo debe dejar a un lado la arrogancia y preocuparse, porque esa alianza de facto con el Revolucionario Institucional sí podría hacerles daño.
Y es que lo peor de todo es que la memoria colectiva es muy corta y la gente ya se olvidó de quienes formaron parte de ese partido al que tanto odian y que tanto rechazan. Porque hoy los cobijan y hasta los defienden.
Por lo pronto, queda viva la imagen de los aspirantes de Morena haciendo fila como si fueran a comprar las tortillas.
EN CINCO PALABRAS.- No hay memoria, hay rencor.
PUNTO FINAL.- “La mejor venganza es la que se te olvida…”
Twitter: @Mauri_Zapata





