No quisiera verme grosero, sobre todo con los lectores, que nos hacen el favor de seguir estos textos, sin embargo, es justo hacerles la crítica por no haber ido a votar.
Platicaba con un conocido y reprochaba a la gente que votó por el PAN. Lo mismo hizo en el 2015 cuando optaron por el carro completo del PRI.
Él dice que no va a votar porque “siempre ganan los mismos”.
Pero es un hecho que cuando la gente sale a las urnas y quiere manifestar su postura, lo hace. ¿Ejemplo? Los más recientes: 2016 y 2018.
Hay quienes creen que el no acudir a las urnas a votar es castigar a las autoridades en turno.
Hay otros que piensan que con anular su sufragio escribiendo una mentada de madre en la boleta electoral dirigida a los gobernantes, también los castiga.
Y no… al contrario: los premia. Y créanlo, en muchas de las ocasiones, hasta se lo va a agradecer.
Hay que entender que cuando el abstencionismo se hace presente, quien gana las elecciones es el partido con mayor estructura y poder de movilización. Y esos partidos cruzan los dedos para que la gente no salga de sus casas a votar.
Así que si usted es de esos que pensó que con su abstención castigó, pues cayó en un error.
No, señores, si no sale a votar, deja de ejercer un derecho.
Si no sale a votar, omite una obligación cívica.
Si no sale a votar, ¿cómo va a exigirle a las autoridades que cumplan lo que prometen?
Si no sale a votar, ¿qué derecho tiene a reclamar que ganó tal o cual partido político?
Sin duda alguna, el dos de junio, los tamaulipecos dimos ejemplo de valemadrismo. Dimos ejemplo de que no nos importa los malos gobernantes que tenemos.
Dimos ejemplo que nos vale madres la democracia y que poco nos importa nuestro estado y nuestra ciudad.
Dimos ejemplo de que seguimos sin reflexionar bien el voto.
Con su apatía, permitió que otros eligieran por usted.
Con su indiferencia, provocó que ganaran quien no quería usted que lo hicieran.
Con su abstención, no sólo no contribuye, sino que también provoca que se haya hecho un gasto en unas elecciones, tirando el dinero, prácticamente, a la basura.
De verdad que es una pena que sólo tres de cada 10 haya ido a emitir su sufragio.
Cierto, los partidos políticos no nos presentaron a los mejores candidatos, mismos que tampoco hicieron mucho como para llamar su atención y convencerlos de acudir a las urnas.
Cierto, quizás algún partido político le apostó a su indiferencia como estrategia de campaña, pero eso no era pretexto para manifestar su hartazgo, su reproche, su molestia, su pesar por la situación que hay en la ciudad, la región, el estado y el país.
Fallamos como ciudadanos.
Fallamos como electores.
Entonces… no nos quejemos. No tenemos derecho ni a eso.
Insisto, la abstención no es castigo… es un premio a los partidos que ganan las elecciones.
EN CINCO PALABRAS: Pero créanlo, podríamos estar peor.
PUNTO FINAL.- ¿Cómo exigir un cambio si no salimos a votar?
Twitter: @Mauri_Zapata





