Si bien, me parece que el discurso de odio que ha generado el presidente Trump contra los migrantes fue la gota que derramó el vaso para la masacre de El Paso, Texas, no fue el principal motivo para que el asesino hiciera su numerito.
Históricamente, la población estadounidense ha sido racista y hay muchos fanáticos extremos.
No es la primera vez que se dan este tipo de matanzas en el vecino país del norte.
Y es que, lo mismo hay quienes odian al latino que al musulmán; al afroamericano que al asiático; al evangelista que a los genios. Al europeo que al animalista; al judío que al campesino.
Siempre hemos visto a algún desequilibrado que con toda la facilidad del mundo se arma de un rifle y tirotea en un salón de clases, en un restaurante de comida china o en un templo religioso.
El asunto va más allá del discurso del presidente en turno.
Muchos dicen que se debe tener un mayor control en la venta de armas, pero sí lo tienen. Lo que no saben es para qué van a usar la pistola y es ahí en donde debe haber más medidas.
Cierto, el mercado negro es muy grande, sin embargo, por algo se empieza y, quizás, por ahí se tiene que comenzar.
El asunto es que el caso de El Paso no debe verse como una cacería contra los hispanos que radican en los Estados Unidos, sino de un loco fanático.
Si lo aterrizamos a lo nacional, coincido con muchas voces en el sentido de que aquí sí hay mucho resentimiento y ese sí es promovido desde las esferas gubernamentales.
Hay mucho odio hacia cierto sector de la población que el mismo presidente López Obrador ha alentado.
Debe entender que no sólo gobierna para los 30 millones de mexicanos que votaron por él, sino para el resto de la población. Nos guste o no, es el Presidente. Le guste o no, él se le debe a todo el país no sólo a sus simpatizantes.
Los contrapesos son buenos y abonan a la democracia, pero tantos unos como otros, deben elevar el nivel de debate y dejar el argumento de los insultos a un lado.
Se vale cuestionar y criticar, pero con respeto y con sustento.
Se vale defender, pero sin agravios y con argumentos.
Evitemos tragedias como la de Texas y el primero que debe racionar su retórica, es el mandatario nacional.
EN CORTO
UNO.- Este martes y miércoles habrá sesión extraordinaria en el Congreso del Estado. Son más de 30 temas a tratar. Serán diez horas de sesión, en donde el 90 por ciento de los temas fueron ya cosidos en olla exprés.
DOS.- El supuesto crédito o financiamiento por mil millones de pesos que anunció el gobierno municipal de Victoria y el alcalde Xicoténcatl González, no sólo no llega, sino que cada vez que alguien le pide un reporte sobre ello, se sale por la tangente.
TRES.- Un reporte de transparencia indica que la oficina de la presidencia (de AMLO) gastó 16 mil pesos en chorizo, mil pesos en dos clavos de dos pulgadas y más de tres mil pesos en gelatina de polvo. ¿Será esto el “despensa gate”?
PREGUNTAS
¿Y cómo para cuándo arreglarán el problema del agua… de los baches… del alumbrado público…?
DIMES Y DIRETES
“En atención a la demanda de los miembros que conforma la AMIC, delegación Tamaulipas, queremos solicitar la dispersión de la obra pública, que se ejerce en el Estado, y que a su vez, se garantice la libre competencia entre el gremio”. Ya no es una exigencia, es un grito de auxilio.
POLÍTICOS EN LA RED.- @fgcabezadevaca: “Expreso mis condolencias y solidaridad al Pueblo y Gobernador de Texas @GregAbbott_TX, por el lamentable suceso ocurrido en la ciudad de El Paso. Nuestro pésame para las familias de las víctimas, algunas de ellas de nacionalidad mexicana.
EN CINCO PALABRAS.- Ya párenle a su división.
PUNTO FINAL.- “Ejercer el poder corrompe, someterse al poder degrada”: Milan Kundera.
Twitter: @Mauri_Zapata






