El acalorado desencuentro entre diputados panistas y morenistas ocurrido durante la sesión plenaria del Congreso del Estado del pasado miércoles, dejó claro que el tránsito de la Sexagésima Cuarta Legislatura no será nada fácil.
A diferencia de lo que ocurrió en las dos legislaturas anteriores, donde todo era paz y amor , el pronóstico es de que ésta vez los diputados de Morena, a pesar de su evidente división interna, ejercerán a plenitud su papel de opositores.
¿Es bueno eso? ¿Servirá de algo? Lo será siempre y cuando su desempeño en la tribuna tenga como propósito la defensa de los intereses ciudadanos, y no una simple intención de envolverse en banderas partidistas para defender , muchas veces sin razón, a sus respectivos gobernantes.
Porque eso fue lo que ocurrió en el zipizape legislativo de mitad de semana: el intercambio de insultos y acusaciones entre panistas y morenistas se dio por defender las decisiones que ha tomado el presidente, Andrés Manuel López Obrador , y no para abogar por las causas sociales.
Los debates deben ser pensando siempre en lo que mejor conviene al ciudadano y no en querer aniquilar políticamente al de enfrente. Además, a los diputados parece olvidárseles que integran el Poder Legislativo y que uno de sus principales roles es servir de contrapeso de los Poderes Ejecutivo y Judicial. Tal como lo hicieron el miércoles parecían empleados del Ejecutivo.
Definitivamente es sano que haya oposición en una legislatura porque eso representará una barrera de contención a los acostumbrados excesos del grupo mayoritario. Durante décadas la bancada que ejerce el control del Congreso ha abusado de su posición para aprobar iniciativas o nombramientos, a pesar de que en el caso de las primeras estén en duda los beneficios para la sociedad, y de que en los segundos muchas veces haya impedimentos legales.
Bajo ese escenario que se dibuja en una legislatura que apenas está por cumplir dos de los 24 meses que tendrá de ejercicio, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Gerardo Peña Flores, deberá aplicarse con bastante empeño para evitar que las sesiones terminen como la última: en un rosario de insultos y palabrotas.
En lo personal me parece que el también coordinador de la bancada panista cometió un error al subir a tribuna el pasado miércoles. En su carácter de Presidente de la Junta de Coordinación Política debió haber enfocado su esfuerzo en conciliar y suavizar los ánimos entre los debatientes, pero en vez de ello le echó gasolina al fuego con un discurso lleno de hostilidad hacia la bancada morenista.
Insisto, la legislatura apenas comienza y aunque su ejercicio será de solamente dos años el camino es largo.
EL RESTO.
UN OPERADOR EN LA SET.- Aunque a muchos sorprendió la designación de Francisco Elizondo Salazar, como Subsecretario de Planeación de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET), sobre todo porque se piensa que merecía algo mejor, la realidad es que su nombramiento tiene una razón de ser.
El matamorense no fue colocado en la SET simplemente para convertirlo en un burócrata más. La realidad es que el exdirigente estatal del PAN fue enviado con una encomienda: operar políticamente desde ahí para preparar el camino hacia la elección del 2021.
Desde su posición, “Kiko” Elizondo tendrá como tarea sensibilizar a los maestros tamaulipecos, para que a la hora de llegar a las urnas lo hagan convencidos de que el PAN es su mejor opción.
Basta ver el activismo que ha traído el Subsecretario en los pocos días que tiene en el cargo para entender que así son las cosas. Este pasado fin de semana estuvo en Nuevo Laredo para reunirse con decenas de docentes. El PAN está haciendo la tarea desde ahora.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
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