En reunión a puerta cerrada con actores políticos del PAN en cada municipio, Luis ‘Cachorro’ Cantú, expresa su preocupación por el proceso 2021, que está por arrojar, en los próximos días, el destape de candidatos a diputaciones federales y en enero, a los aspirantes a Diputados Locales y alcaldías, con una frase que reitera;’ Va a estar muy difícil, la elección.
La preocupación mayor de la dirigencia panista, aunado a las coyunturas ajenas al partido; como la guerra sucia que existe desde el gobierno federal contra el gobierno estatal y las más recientes encuestas que en diputaciones federales, marca a Morena -sin candidatos- con un 32 por ciento de las preferencias; el PAN con el 17 y el PRI, con sólo 16 por ciento.
Y pese a que las encuestas, -son a modo de quien las paga y una fotografía del momento-; es un indicador que orilla al PAN a jugar con varios escenarios, sin olvidar que las llamadas cuotas de género orillaría al partido a lanzar candidatos mujeres en algunos municipios y distritos, donde las cartas femeninas del PAN, no son tantas y menos, fuertes.
Bajo esa perspectiva se reconoce que el partido dejó de crear y fortalecer figuras en casi todo el Estado, tanto que los principales activos que tienen actualmente los del PAN, son tres de sus alcaldes; Enrique Rivas Cuéllar en Nuevo Laredo, Chucho Nader en Tampico y Maky Ortíz, aunque a ésta última ya no se le ve tanto como del partido por su declarada rivalidad con el gobierno estatal.
La estrategia sería meter a su mejores cartas, en la boleta para diputaciones federales y que arrastren a candidatos para ganar alcaldías y curules locales; que esto último es fundamental en la estrategia para dejar un Congreso ‘amigo’, para el cierre de las administraciones panistas en el Gobierno estatal y en 31 municipios.
Por ello, también es fundamental, ¿cómo cubrir la cuota de género?; sin sacrificar a las mejores cartas, sobre todo en los municipios grandes.
Otro hecho que también se sopesa al interior del PAN y que su líder estatal está maquillando al hablar con la militancia; es la injerencia que tendría el primer panista del Estado en la elección; o si va a relegar en algunos casos que comprometa a los ediles fuertes a sacar la elección, con candidatos recomendados por ellos que garanticen el triunfo.
El principal dilema del PAN es cómo ‘mover’ sus mejores piezas, porque a decir de simpatizantes y el sentir de los líderes en cada municipio donde el PAN tiene alcaldes que están haciendo bien sus chambas… Estos deben estar en las boletas.
Caso de excepción y de preocupación extrema, ocurre con Victoria, dónde se ha tenido que echar mano de operadores ajenos al partido, para resarcir el grave daño que causó a la imagen panista, el trabajo del depuesto ex edil Xicoténcatl González Uresti cuyo pésimo desempeño, aún salpica a la administración que encabeza Pilar Gómez, quien se juega su supervivencia política, con el trabajo que realiza en la comuna.
El caso de Victoria, es, y así lo reconoce al interior el PAN a puerta cerrada; el ‘laboratorio’ que permite aterrizar estrategias para hacer ganar al partido con todo en contra y la misma fórmula aplicarla en aquellos municipios y distritos que se pueden complicar.
Tras las reuniones que en conciliábulo realiza el líder estatal, no hay triunfalismos, ni maquillajes. Al extremo que deja la impresión que la coyuntura es adversa para el partido, sobre todo por la abierta injerencia del gobierno federal que tiene cómo estrategia, minar a los gobierno opositores; porque la consigna presidencial en Morena, más que las diputaciones locales o alcaldías; es ganar las diputaciones federales, para mantener el poder hegemónico que detenta Andrés Manuel López Obrador, y preparar el camino para el 2022, cuando se hará el relevo en la gubernatura.
Luego de las pláticas que el líder estatal ha sostenido con lo más ‘conspicuo’ de la grey panistas, deja un tufo a incertidumbre, más que de certeza en los actores políticos panista, quienes contrario a los escenarios de elecciones pasadas, donde se daban el gusto de ‘matar pulgas a balazos’; ahora enfrentar una elección complicadísima, dónde ‘el horno, no está para bollos’.






