Alejandro Montoya Lozano, es un joven empresario que, bajo las siglas del PRI, busca convertirse en el próximo alcalde de Victoria.
Platique con él. Le pedí que hiciera un autoexamen, y me dijera las posibilidades reales de ganar la elección del seis de junio próximo.
“Del uno al 10, te puedo decir que 11”, contestó optimista.
Aclara que no son poses fantasiosas, ni falsos triunfalismos.
Cuenta que su optimismo tiene dos orígenes: una medición social que mandó hacer el PRI, y el sentir ciudadano que ha captado en sus recorridos.
La encuesta interna pone muy pareja la competencia entre PRI y Morena, y manda al tercer lugar al PAN.
“No son números míos. Son mediciones internas que hicimos para saber dónde estamos parados” ataja.
Considera que, por otra parte, los victorenses ya están cansados de que se les engañe.
Los comerciantes y empresarios están agraviados. Es entendible porque los Gobiernos prefieren comprar insumos en otros Estados.
“A los pocos que les compran aquí, no les pagan” cuenta.
En los ejidos, hay también mucha decepción. Los servicios públicos están para llorar.
“Las familias tienen que quemar los montones de basura y se alumbran con los celulares porque no hay alumbrado público” señala.
El enojo de la burocracia, la estatal y municipal, es evidente.
“Los amagan para que hagan promoción en favor del partido gobernante. Les obligan a retwittear. Si se niegan, los amenazan con quitarles la compensación” narra.
Montoya dice que es ese enojo ciudadano lo que le permitirá ser el alcalde de Victoria.
Admite que los victorenses están muy desconfiados porque los últimos gobiernos los han engañado, prometiéndoles que resolverán los problemas que los agobian, y en vez de ello los agravan.
“La solución es, no prometer lo que no se puede cumplir” precisa.
Por ejemplo, dice, en el tema del agua, no va a prometer que lo resolverá, como lo hizo Xicoténcatl González Uresti.
“Si digo eso estaré engañando a la gente. El problema del agua solo se soluciona con una segunda línea del acueducto, y para eso se necesita mucho dinero que el gobierno municipal no tiene. Entonces, si digo que voy a resolver el tema del agua estaré mintiendo” menciona.
Y explica por qué: “Para ponerle fin a ese suplicio se requiere alinear la voluntad de los tres órdenes de Gobierno, porque la única alternativa es construir la segunda línea del acueducto “Guadalupe Victoria”, y para lograrlo se requieren más de 1,500 millones de pesos”.
El también licenciado en administración niega, por otra parte, que las limitadas prerrogativas que recibe el PRI vayan a ser una limitante en la competencia.
“El PRI fue gobierno más de 80 años y tenía buenas prerrogativas, pero aun así perdió. Entonces, no es asunto de dinero. Se trata de convencer a los electores de que tu proyecto es el mejor”, ataja.
EL RESTO.
¿INTOCABLE? -El hoy subsecretario de Salud, Xicoténcatl González Uresti, se dice intocable.
Entre su círculo más cercano presume que tiene un blindaje de alto nivel, que lo protege del brazo de la justicia.
“Si me caigo yo, se caen muchos”, dice a modo de mensaje cifrado el alcalde con licencia de Victoria, a quien se le han documentado infinidad de irregularidades financieras, que todo mundo ve, menos la Auditoría Superior del Estado.
¿Será cierto?
ASI ANDAN LAS COSAS.






