“El que nada debe, nada teme…’, esta frase de Marcelo Ebrard, cómo para curarse en salud, es la preferida de los que sí temen y son cobardes.
Bajo los escombros de un tramo de la línea 12 del metro, donde 25 personas murieron y más de 79 resultaron heridas; deben quedar sepultadas las ambiciones presidenciales de Marcelo Ebrard y de Claudia Sheinbaum, ambos personajes protegidos por Obrador a quienes cercanos describen cómo oscuros; ambiciosos y muy ruines.
Desde el 2015, legisladores capitalinos, acusaron a Marcelo Ebrard por peculado, acusación que duerme el sueño de los justos.
Por realizar pagos indebidos, ejercicio indebido en el servicio público, uso indebido de atribuciones , entre otros delitos todos relacionados, con el descarado saqueo que se realizó en la construcción de la costosísima y peligrosísima línea 12 del Metro.
Y el lastre de esa ambiciosa obra, ha sido desde entonces el fantasma que acecha a Marcelo, en un símil al que cargó en sus espaldas hasta su muerte el padre putativo en la política de Marcelo; Manuel Camacho Solís, de quien siempre se sospechó que participó en la conspiración para asesinar al malogrado candidato Presidencial, Luis Donaldo Colosio.
Y se refrescan las sospechas sobre Marcelo, porque huyó seis años del país para refugiarse en Francia, luego que le negaron el fuero de una diputación plurinominal y porque había sido amenazado por el entrante gobernador capitalino Miguel Angel Mancera, que no cargaría las culpas por las fallas y corrupción que hubo en la línea 12 del Metro .
La consigna de Mancera fue meter a la cárcel a Mercelo por ser cómplice en realizar obra mal hecha y peligrosa.
Y el saqueo se exhibió; la construcción de la línea 12 inicialmente se cotizó en 17 mil 500 millones de pesos y se infló a 26 mil millones de pesos . Sin contar con la inversión que se realizó después para corregir errores y deficiencias en todos los tramos por lo que se estima que acabó costando más de 40 mil millones de pesos.
Sobre esa obra el ex director de la SCT, Jorge Gaviño en 2016, alertó que esa línea nació con problemas endémicos que no se van a solucionar nunca en su vida, por lo que requiere un mantenimiento permanente, de hasta 200 millones de pesos anuales.
En ese terreno Claudia Sheinbaum actual jefa de gobierno y quien era delegada de Tlalpan cuando se derrumbó el colegio Rébsamen donde murieron 19 niños y 7 adultos, ha sido la más cuestionada en redes sociales por la negligencia criminal ya que se asegura que en los últimos dos años, se han dejado de gastar de 2 mil a 3 mil millones de pesos en mantenimiento del sistema Metro…Y a consecuencia de ello, se han registrado muchos incidentes, accidentes , entre ellos un choque el 11 de marzo en Tacubaya, donde resultaron 41 personas heridas y un fallecido.
Y en enero de este año, se registró el incendio del Centro de Control del Metro que provocó la intoxicación de 30 trabajadores y la suspensión temporal de seis líneas de ese sistema.
Personal que labora en ese sistema denuncia que la inseguridad como opera el servicio es a consecuencia de los recortes del 75% de presupuestos que ordenó Obrador en el gasto corriente.
En medio de la polvareda que provocó el desplome de dos vagones y parte de la estructura del tramo…
Y contradictoriamente a lo que hizo cuando un socavón provocó la muerte de dos personas en el sexenio de Enrique Peña Nieto; el presidente pide ‘no caer en el terreno de la especulación’ y a través de su partido Morena, insta a no politizar la tragedia.
Pero,sin duda que el desplome del metro, es una imagen representativa de la caída de una cuarta transformación, con todo y sus principales aspirantes presidenciales.
A un mes que se realicen elecciones, y en un intento por desviar culpas y sacar chivos expiatorios, es indudable, que alguien va a tener que pagar por los muertos…
Y Obrador, seguramente enfrenta el dilema, ¿a quién va a sacrificar?… a Marcelo o a Sheinbaum, aunque los escombros del derrumbe del metro y el peso de la tragedia, ya lo alcanzó.






