Nunca antes como ahora los tamaulipecos nos habíamos enfrentado con tanto riesgo a la posibilidad de quedarnos literalmente sin agua.
Usted dirá que es algo que ya está sucediendo. Y si, tiene razón, solo que se trata de un desabasto que , con todo y lo preocupante que representa, aún no ha hecho realmente crisis.
Es verdad, hay miles de familias que a diario sufren porque no llega el agua a sus domicilios, y desde luego que se trata de algo lamentable y criminal, pero con todo y eso son personas que están encontrando alguna forma de subsistir.
De lo que le hablo es de ese riesgo de que pronto llegue el momento en que todos nos quedemos sin el líquido.
No trato de ser pesimista ni algo por el estilo. Es sencillamente anticiparse o ver una realidad que muchos, sobre todo los gobiernos no quieren ver.
Son tan obvias las cosas que indigna tanta apatía gubernamental.
Ese es el tema: vamos directos a una catástrofe social de consecuencias inimaginables y nadie lo quiere ver así.
Si, hemos padecido desastres naturales , como inundaciones, heladas, incendios , etcétera, pero se trata de fenómenos de corta duración , cuyos daños pueden ser terribles pero temporales.
Hoy, sin embargo, nos enfrentamos a un problema que ha venido escalando en gravedad desde hace al menos 10 o menos años, para el cual ni ciudadanos ni gobiernos hemos hecho lo suficiente para contenerlo o atenuarlo.
Las consecuencias de esa apatía conjunta esta a la vista de todos , y empieza a hacer crisis con mayor severidad en municipios como Victoria, Tampico, Madero y Altamira.
En vez de acciones o estrategias de solución, los partidos y los gobiernos han preferido medrar políticamente del problema.
Preocupante y lamentable que eso ocurra, porque de acuerdo a los pronósticos meteorológicos, este año será uno de los más secos de la historia, lo cual de entrada encierra un presagio mucho más oscuro para los tamaulipecos.
Desde hace muchos años los tres ordenes de Gobierno deberían estar trabajando con seriedad en proyectos de largo alcance que eviten un colapso social.
Pero no. En vez de ello, le siguen apostando a la suerte o a la benevolencia de la naturaleza, pensando en que, “ya lloverá suficiente”, y el problema se resolverá con llenado de presas y lagunas.
Así ocurre, por ejemplo en el sur del Estado donde el sistema lagunario esta apenas a un 8 por ciento de su nivel, insuficiente para lograr que el agua llegue a las tomas domiciliarias , y la poca que llega es agua salada de mar.
Instancias como la Conagua, y sus pares estatal y municipales, anuncian inversiones millonarias para resolver el problema , pero son proyectos a dos 3 o más años, ¿y mientras tanto que?
En Victoria, otra de las ciudades tamaulipecas que más le han sufrido con el desabasto de agua, los gobiernos siguen dándole largas al asunto. Cada tres años nos anuncian inversiones y medidas de fondo que nunca llegan a consolidarse, mientras miles de familias sufren a diario por el agua necesaria para resolver sus más elementales necesidades.
En tiempos electorales como los actuales se da hasta el ridículo de algunos candidatos que, sin credenciales ni experiencia, se presumen expertos y dicen, sin ningún sustento que su capacidad de soltar ocurrencias, que “Victoria no necesita una segunda línea del acueducto para resolver el desabasto del agua”.
Es increíble tanta ligereza e ignorancia en quienes buscan el voto para convertirse en legisladores o alcaldes. ¿Para eso quieren el cargo? ¿Para ir a decir a tribuna que no, que el desabasto del agua se resuelve cambiando tuberías y no con un nuevo acueducto? Indignante que eso suceda.
En suma, ojalá y que a la vuelta de pocos meses o años no tengamos que estarnos lamentando de tanta apatía gubernamental. Hagamos votos para que eso no suceda. La amenaza de la sed está latente.
EL RESTO.
SIN CICATRIZAR.- A 19 días de la elección del seis de junio, entre los morenistas de Tamaulipas siguen sin cicatrizar las heridas que generaron entre la militancia el dirigente nacional, Mario Delgado, y el diputado federal, Erasmo González Robledo, con el reparto sospechoso de las candidaturas.
Basta leer las declaraciones del diputado local, Ulises Martínez Trejo, quien invita abiertamente a sus copartidarios a votar por los candidatos del PAN.
Dijo que la mayoría de los candidatos de Morena son “forasteros”, por lo que pidió votar por los abanderados panistas. De ese tamaño el problema interno en Morena.
ASI ANDAN LAS COSAS.






