En las primeras dos sesiones ordinarias de la 65 legislatura local, suman 10 las iniciativas partidistas presentadas ante el Pleno del Congreso del Estado. Cuatro son del PAN y seis de Morena.
Si nos dejáramos guiar por los números, pensaríamos que los nuevos diputados llegaron con “ansias de novillero”. Iniciaron muy chambeadores, diría el ranchero.
Lamentablemente, están incurriendo en el mismo error de quienes les antecedieron: piensan que entre más iniciativas presenten serán más eficientes, y que, en consecuencia, figurarán como diputados chingones.
Nada más falso que eso. Si insisten en tomar ese mismo camino, a la vuelta de tres años terminarán convertidos en diputados del montón, como ha sucedido con quienes han pasado por el recinto legislativo.
En las cuatro últimas legislaturas, ¿alguien recuerda a algún diputado por una o varias de sus iniciativas? Difícilmente habrá quien diga que sí, porque la mayoría de las propuestas que llevaron ante el Pleno fue basura legislativa. Siete de cada 10 iniciativas fueron exhortos que, como ya hemos dicho, son acciones legislativas a las que nadie les hace caso. Muchas de ellas fueron auténticas ocurrencias, como la del panista que propuso dedicar un día del año para festejar el caballo. Obviamente, le dijeron que no.
A los nuevos diputados les decimos que, tienen frente a sí la oportunidad de hacer historia, pero para ello se deben quitar de la cabeza ese “chip” de que la productividad se mide con cantidad de iniciativas.
No señores. Un buen diputado es aquel que identifica un problema social, y se pone a arrastrar el lápiz con sus asesores para construir una iniciativa, viable y aterrizable, que se convierta en la solución esperada por los ciudadanos. También es buen legislador el que se pone a fiscalizar, por iniciativa propia, el desempeño de los alcaldes y de los secretarios del Gobierno del estado, así como de todos aquellos entes públicos, para que cuando llegue el momento de revisar cuentas públicas sepa donde hubo corrupción.
Un buen parlamentario es también el que, en la glosa de un informe gubernamental hace su tarea, para luego cuestionar con autoridad y conocimiento de causa a los funcionarios que comparezcan ante el Congreso del Estado.
Como se ve, un diputado tiene muchas áreas de oportunidad para ejercer con decoro y responsabilidad su tarea, pero sobre todo para sobresalir, y demostrarles a los electores de su distrito que no se equivocaron al darle su voto.
Otra cosa que también deben entender pronto los diputados que integran la 65 legislatura, es que los delitos no se combaten solamente aumentando las penas.
Tan sólo este miércoles reciente, fueron presentadas dos iniciativas de decreto para hacer más severas las penas para los delitos de corrupción y feminicidio. Si el camino para frenar la delincuencia fuera endurecer las leyes, nuestro México ya sería un paraíso, y en cambio lo que vemos es un país secuestrado por la delincuencia.
Es algo que deben entender los legisladores locales. La estrategia para inhibir el delito debe ser otra. Por ejemplo, fortalecer la enseñanza de valores, y la cultura de la legalidad, desde los primeros años de educación de los niños.
Esperemos que quienes integran la 65 legislatura reflexionen en ello.
EL RESTO.
URGE UN DIPUTADO. – Hoy más que nunca, a la bancada del PAN en el Congreso del Estado le urge sumar otro diputado.
Luego del histórico empate de 18 contra 18, que se dio en el Pleno legislativo el pasado miércoles, en la votación de una iniciativa, los panistas saben que les urge un nuevo socio para ladear su balanza a su favor.
La urgencia es mayor porque vienen temas prioritarios para el partido blanquiazul y el gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca. Uno de ellos, el presupuesto 2022.
Entonces, nadie debe extrañarse si de pronto hay uno o dos diputados morenistas que amanecen en el bando blanquiazul. Los panistas están trabajando en ello. Denlo por hecho.
ASI ANDAN LAS COSAS.






