EL PRI, SE MUEVE. – Para muchos la idea podría parecer descabellada, pero no resulta imposible la posibilidad de que la eventual alianza del PRI con el PAN, por la gubernatura, termine encabezada por un priista.
Si los astros se alinean, o, dicho de otra forma, si de pronto al PAN le inhabilitan a su “gallo”, por aquello de que prospere la acusación de actos anticipados de campaña, la cancha quedaría libre para un candidato tricolor.
Sobre todo, porque, si el panista que puntea las preferencias se queda en el camino a causa de alguna resolución judicial, los otros dos aspirantes no son, para nada, garantía de triunfo en las urnas.
Además, en los cuadros panistas tampoco hay perfiles de los que el partido pueda echar mano en una emergencia como seria la del veto a sus precandidatos.
En esas condiciones, los partidos en alianza tendrían que echar mano de alguno de los dos priistas que han levantado la mano para aspirar a la candidatura, y que tienen un vasto capital político. Se trata de Enrique Cárdenas del Avellano y Ramiro Ramos Salinas.
“Nadie se sorprenda si de concretarse la alianza, el que la encabeza es un priista”, advirtió, la semana pasada, Edgardo Melhem Salinas, el presidente estatal del PRI. Por algo lo dirá.
PEÑA REVIRA. – El diputado federal panista y expresidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso del Estado, Gerardo Peña Flores, reaccionó con enojo ante las revelaciones del morenista, Armando Zertuche Zuani, sobre el hallazgo de inconsistencias financieras por 30 millones 200 mil pesos por parte de la 64 legislatura.
Es entendible la molestia del también aspirante a la gubernatura del estado, porque el hoy presidente de la Jucopo, Zertuche Zuani, prácticamente lo está culpando a él de lo que llamó, “inconsistencias financieras”.
En su respuesta, Peña asegura que Zertuche acusa porque no tiene capacidad para gestionar recursos o porque quiere presionar para que le den más presupuesto. Dice que nada de lo que denuncia el también coordinador de la bancada de Morena, es cierto.
Dos cosas son reales: una, que, por un principio elemental de derecho, el que acusa está obligado a probar, y en ese supuesto está colocado Zertuche. Tendrá que darse prisa en demostrar que lo que dijo tiene agarraderas jurídicas. Si no lo hace, quedará bastante desgastado.
Y dos, que el pleito va para largo.
INVITACION INCOMODA. – El alcalde de Victoria, Eduardo Gattás Báez, recibió una “atenta invitación” de la Unidad de Inteligencia Financiera y Económica, para que acuda a sus oficinas el próximo 30 de noviembre a las 13 horas.
El oficio de notificación se limita a señalar que, la “invitación” se sustenta en las facultades de la UIFE para investigar hechos posiblemente ilícitos que generen en las personas un beneficio o incremento económico injustificable.
En otras palabras, los investigadores van a pedirle al edil de Morena que aclare el asunto de la propiedad de su camioneta Tahoe, de lujo y blindada, que según denuncias periodísticas aparece a nombre de una empresa de la que era copropietario el reynosense, Sergio Carmona Angulo, ejecutado el 22 de noviembre pasado en Nuevo León.
Gattás ha argumentado que compró la camioneta a un particular, pero se ha negado a demostrarlo, bajo el pretexto de que no está obligado a hacerlo. Habrá que ver si a los de la UIFE les dice lo mismo.
El edil es abogado, y sabe que como servidor público está obligado a la rendición de cuentas.
Por supuesto, sabe también que, lo que la UIFE le hizo es una “atenta invitación”, y por lo tanto quedará a su decisión atenderla o no. El problema es que, si no va agrandará la sospecha del origen de la lujosa Tahoe.
¿Va o no va? Esa es la incógnita en el escenario político victorense. Las apuestas favorecen el, “no va”.
Por lo pronto, el secretario del ayuntamiento, Hugo Resendez ya adelantó que dependerá de la agenda si Gattas atiende o no la invitación.
Por or cierto, ¿habrá incluido Gattás la camioneta en su declaración “3 de 3”?
ASI ANDAN LAS COSAS.






