Faltan dos días para que terminen las precampañas y en la evaluación es evidente que la alianza, “Va por Tamaulipas”, integrada por el PAN, PRI y PRD, consiguió su objetivo de posicionar en el colectivo social a César, “El Truco”, Verástegui, como una opción real para gobernar a Tamaulipas durante los siguientes seis años.
Panistas, priistas y perredistas, rompieron esa percepción social de que Morena tiene asegurado el triunfo en las urnas el cinco de junio próximo.
A estas alturas, esa tesis de que Morena está ganado desde ahora ya no resulta creíble. De hecho, nadie puede garantizar a plenitud que haya un partido o un candidato que tienen asegurado el triunfo electoral.
Para decirlo más claro, la moneda está en el aire. No hay nada para nadie, a pesar de que haya encuestadoras que le dan al partido guinda una ventaja de hasta 20 puntos porcentuales con respecto al PAN.
Por todo ello, podría decirse que, “El Truco” logró su primer triunfo en la competencia electoral, al quitarse de encima ese adjetivo de perdedor anticipado, que se le quiso colocar desde que su nombre comenzó a sonar como el abanderado panista a la gubernatura.
Verástegui pudo también desarmar esa tesis de que su influencia electoral estaba concentrada solamente en la zona cañera. Su recorrido por todos los municipios del estado, y la respuesta que recibió de militantes y simpatizantes, sirvió para demostrar que, es igualmente de influyente en el norte, centro y sur del estado.
Bajo ese escenario, “El Truco”, llegará fortalecido a la etapa de campaña, con una estructura partidista también robustecida, con la adhesión o suma de liderazgos importantes en la mayoría de los municipios.
Aunque desde el 2016 el PRI dejó de ser el partido superpoderoso que fue durante décadas, hay zonas del estado donde sobreviven viejos cuadros priistas que mantienen su lealtad hacia tricolor y que han aceptado sumarse a la alianza con el PAN y PRD.
Son cuadros priistas que siguen influyendo en el electorado y que le sumarán votos a la alianza.
De ahí la conclusión de que, en la etapa de precampaña el ingeniero agrónomo, originario de Xicoténcatl, logró su primera victoria electoral al sacudirse ese calificativo de candidato derrotado que le quisieron endilgar. Es punto para “El Truco”.
En esas condiciones, la etapa de campaña iniciará con dos candidatos, Américo Villarreal Anaya, de Morena, PT y PVEM, y César Verástegui Ostos, del PAN, PRI y PRD, muy parejos en la preferencia electoral.
Desde luego que habrá un tercer competidor, con Arturo Diez Gutiérrez, de Movimiento Ciudadano (MC), pero su participación solo servirá para dividir el voto, en una estrategia que intenta beneficiar más a Morena. No tiene la mínima posibilidad de ganar la gubernatura.
EL RESTO.
¿Y LA CAMIONETA? – Se van a cumplir tres meses del escándalo que le detonó al alcalde victorense, Eduardo Gattás Báez, con el asunto de la camioneta Tahoe, blindada, que aparece a nombre de una empresa propiedad de los hermanos Sergio y Julio César Carmona Angulo, el primero de ellos ejecutado en Nuevo León, y el edil sigue sin aclarar las condiciones en que la unidad llegó a sus manos.
El alcalde morenista se ha limitado a señalar que el vehículo fue producto de una operación de compra-venta entre particulares, pero se ha negado a presentar evidencias de ello, bajo el argumento de que no está obligado.
La verdad es que, en su calidad de presidente Municipal, Gattás está obligado a demostrar su versión, sobre todo después de que ha quedado al descubierto que el fallecido Carmona fue el financiero de las campañas de muchos políticos, y que a cambio de ello se convirtió en proveedor consentido de administraciones municipales y estatales.
En su papel de mandatario municipal, el jefe del gobierno capitalino está obligado a rendirles cuentas de su actuar a sus gobernados, y en consecuencia debe explicar en qué condiciones se convirtió en dueño de la troca de la polémica.
Como quiera que sea, aquí opera aquella sentencia popular de que, “lo que no descubre el agua, lo descubre el tiempo”.
ASI ANDAN LAS COSAS.






