Este miércoles reciente, el nerviosismo invadió los cuartos de guerra de Morena y el PAN, los partidos de donde saldrá el próximo gobernador del estado.
¿El motivo? Una sentencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal (TEPJF), anulando una resolución de su par federal, en relación al recurso con que, Maki Ortiz Domínguez, impugnó la decisión de Morena, de designar como su precandidato único a la gubernatura, a Américo Villarreal Anaya.
Tan pronto se difundió la sentencia, las especulaciones alcanzaron sus máximos niveles. Todavía más cuando medios nacionales informaron que, un efecto de la decisión del máximo tribunal de justicia electoral era suspender temporalmente la precandidatura del doctor.
Hubo quienes llegaron a aventurar que, la polémica exalcaldesa de Reynosa, era ya la precandidata de Morena, PT y PVEM.
Como ocurre en los mercados financieros, cada que hay un evento inusual, los mercados electorales enloquecieron. Entre los morenistas había preocupación y temor. En el PAN se frotaban las manos.
Lo que sucedió en realidad fue que, unos y otros vieron moros con tranchete. En ambos bandos se dejaron llevar por una mala interpretación de la resolución del TEPJF. En realidad, lo que el tribunal federal hizo fue anular la resolución de la instancia jurisdiccional estatal. Ese fue el máximo alcance.
La sentencia fue clara: el tribunal de Tamaulipas deberá de analizar integralmente los conceptos de violación expuestos por la quejosa, y emitir una nueva resolución.
En ninguna parte de su resolución, el TEPJF anula la candidatura de Américo.
A pesar de ello, en los liderazgos morenistas hubo preocupación. Tanto que, el mismo miércoles convocaron con urgencia a conferencia de prensa.
El abogado, Eduardo Govea, representante de Morena ante el Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam), sintetizó la resolución.
“La decisión de la Sala Superior, respecto del medio de impugnación resuelto, revoca una decisión primigenia del tribunal electoral del estado, pero no revoca el registro de candidatura” explicó.
Dijo mucho más, pero en ese párrafo resumió las cosas. Fue suficiente para frenar la especulación.
Como quiera que sea, lo sucedido no tiene desperdicio. Al menos debe servir para ejemplificar el impacto que una noticia falsa, o alterada, puede generar entre las masas, esas que no tienen (porque no están obligadas) la mínima noción del Derecho, y en particular de las normas electorales.
A eso hay que sumarle que, tanto los morenistas como los panistas tienen la piel muy sensible. Reaccionan y accionan sin razonar.
Algunos lo hacen a conveniencia. Es decir, saben que mienten sobre un tema, pero lo plantean como una verdad absoluta.
Así, hubo quienes, sin evidencias, llegaron a acusar al TEPJF de querer beneficiar al PAN y su candidato. A eso atribuyeron el hecho de que se hubiera difundido la suspensión temporal de la candidatura de Villarreal Anaya.
Lo hacen porque saben que eso vende entre los electores, y eso es lo único que les interesa: ganar simpatías ciudadanas, aunque sea victimizándose.
Episodios como el del miércoles veremos muchos durante la campaña constitucional, que, por cierto, inicia el tres de abril próximo.
EL RESTO.
“BARREDORA”. -Como era de esperarse, con el regreso del PAN a la titularidad de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), la “barredora” comenzó a activarse en el Congreso del Estado.
Desde el miércoles fueron reemplazados los principales funcionarios, entre ellos los responsables de las áreas administrativas, de recursos humanos, servicios generales, y otros.
Se van a ir todos los que huelan a Morena. Eso se dice en el inmueble sede del Poder Legislativo.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
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