No me gusta decir se los dije, pero se los dije: la polarización entre las bancadas del PAN y Morena en el Congreso del Estado, estaban generando las condiciones para que las discusiones en el Pleno escalaran a niveles de violencia.
Era previsible que así ocurriera. Estaba muy delgada la línea entre la cordura y la intransigencia, y este miércoles, durante la sesión ordinaria terminó rompiéndose.
Las cosas estuvieron a un tris de que los diputados llegaran a los golpes. No sucedió, tal vez porque en el último momento, los legisladores Carlos Fernández Altamirano, del PAN, y Alberto Granados, de Morena, se dieron cuenta de que estaban siendo vistos por miles de cibernautas en la transmisión
en vivo.
Sin embargo, la violencia ahí estuvo: morenistas y panistas protagonizaron uno de los espectáculos más bochornosos ocurridos en el Congreso del Estado.
Incapaces de construir acuerdos mediante el dialogo y el respeto, ambas bancadas terminaron enfrentándose a empujones y a insultos.
Sucedió cuando los morenistas tomaron la mesa directiva, para intentar evitar que los panistas aprobaran un punto de acuerdo con el que se adueñaban de las comisiones legislativas más importantes.
Fue todo un espectáculo ver al dirigente estatal del PAN, Luis René Cantú Galván, forcejeando para que su compañero Edmundo Marón Manzur, lo soltara e írsele a golpes al morenista, Alberto Granados, quien discutía acaloradamente con Carlos Fernández Altamirano.
Lo más divertido fue ver que, cuando “El Cachorro” pudo zafarse perdió su agresividad y desistió de su intentona golpeadora, limitándose a gritar insultos a Granados.
También fue de pena ajena el comportamiento de la morenista, Magaly Guillermina de Andar, quien, con un altoparlante, que le entregó su compañero de bancada, Javier Villarreal Terán, gritaba escandalosamente un: ¡Fuera, fuera, fuera!, en un intento infructuoso por evitar que la presidenta de la mesa directiva, Imelda Sanmiguel Sánchez, sometiera a votación la acción legislativa en disputa.
Lamentable por todos lados lo que ocurrió. No importa quien haya tenido la razón o la sinrazón. El asunto es que lo sucedido denigra todavía más la imagen del diputado.
Peor aún están las cosas porque no hay ningún indicio de que la cordura vaya a llegar a las bancadas en conflicto. Por el contrario, ambas parecen dispuestas a ir a los extremos para salirse con la suya.
A la agenda legislativa llegaran pronto asuntos bastante conflictivos, como el de las comparecencias de los secretarios de la administración estatal para la glosa del último informe del gobernador, por lo que el riesgo de una mayor escalada de violencia estará latente.
Desde luego que el tema electoral también influirá en el ánimo de los legisladores, por lo que hay que esperar lo peor.
No sería una exageración si, en previsión de ello se tiene que recurrir a la presencia de la policía durante las sesiones plenarias. A ese grado han llegado las cosas en el Poder Legislativo.
EL RESTO.
HARIAN LO MISMO. – No tienen cara los diputados de Morena para encolerizarse por el agandalle que les pegaron los panistas con las comisiones legislativas.
Ellos también abusaron cuando tuvieron el control de la Junta de Coordinación Política y de la mayoría de votos en el Pleno.
Ni modo que digan que no es cierto. Así reformaron la ley interna del Congreso del Estado, y así sacaron adelante varias iniciativas de su conveniencia. No les importó las protestas de los panistas que acusaban ilegalidad.
Por eso no tienen calidad moral para gritar faul.
ESTABA CANTADO. – Era un secreto a voces que un diputado panista se iba a adherir al PRI, para que la fracción tricolor se convirtiera en grupo parlamentario.
Lo anticipamos en este espacio. Por eso no fue ninguna sorpresa la adhesión de, Angel de Jesús Covarrubias Villaverde, a la bancada priista.
Era un hecho cantado. Es parte de la estrategia para debilitar a Morena, porque ahora, ya convertido en grupo parlamentario, el PRI tiene voto en la Junta de Coordinación Política, y junto con el PAN le aplicarán el dos a uno a los morenistas.
Desde la secretaría general de gobierno, donde cobra como titular Gerardo Peña Flores, siguen moviendo las fichas del ajedrez legislativo.
ASI ANDAN LAS COSAS.






