A menos de 20 días. Para celebrar elecciones. El ambiente político-social- electoral en Tamaulipas. Está polarizado y crispado. Con un vaho de zozobra entre propios y extraños. Por los últimos acontecimientos.
Principalmente por la injerencia de un gobernador que transpira desasosiego porque su futuro inmediato depende del triunfo o derrota en esta elección.
Al personalizar la elección, Cabeza de Vaca hizo a un lado al candidato de la alianza César el Truko Verástegui, quien está en una posición muy incómoda. Máxime, cuando, no solo le quitaron protagonismo, si no porque le impusieron personas no gratas para él, en la operación estratégica de su campaña .
Pero lo más delicado, es que la participación del gobernador en la campaña apresuró la toma de decisiones de personajes que son claves para conseguir importantes cantidades de votos. Cómo Maki Ortiz en Reynosa y grupos antes aliados del panismo en la zona centro del Estado con los que ahora están enemistados.
Las consecuencias de estos errores, se están reflejando en las últimas encuestas reales dónde creció la brecha de simpatías a favor del candidato de Morena, PT y PVEM, Américo Villarreal Anaya, a quien perfilan como el virtual ganador.
Aunado a ello, en la alianza existen reproches y recelos de los priistas quienes estiman que estos yerros están empinando el proyecto. En el cual el PRI, tiene el insano afán de consolidarse como la segunda fuerza política en el Estado, al aprovechar la debilidad de un Panismo que Cabeza de Vaca etiquetó como suyo al marginar a los panistas de antaño, que ahora le están dando la espalda, principalmente en su tradicional feudo de Tampico y otros municipios del centro del Estado y la frontera
A unos días de la elección, flota en el ambiente la idea que la campaña de miedo que se propala tiene el avieso fin de intimidar a los potenciales votantes para que no salgan a votar.
Sobre todo porque los Trukistas, operan sobre un margen del 8 por ciento abajo. Cómo manejable para revertir el resultado, con la movilización y acciones que previamente se están armando.
Por ello el papel que juegue el Ietam será crucial para evitar marrullerías, y fraude sobre todo, porque existe la sospecha que el árbitro electoral, trae la misma camiseta que la alianza PAN, PRI, PRD.
El riesgo es que como en todo partido donde el árbitro descaradamente favorece a un equipo los juegos acaban con trompadas, patadas y piquete de ojo, lo cual es indeseable, sobre todo si se mete el graderío ciudadano.






