La ciudadanía tamaulipeca, ayer tomó nuevamente conciencia sobre la importancia de su voto y de participar, por lo que salió masivamente a decidir el destino de Tamaulipas.
En la elección de ayer, se estima que votó más del 50% de los electores.
Pero además de la elección, el ejercicio democrático realizado fue también un referéndum, sobre la aprobación o rechazo al gobierno panista que irrumpió como alternancia en 2016 al vencer al PRI, que por 8 décadas había tenido el poder.
De acuerdo con la tendencia sobre el resultado de la elección del INE y del IETAM que marcaba hasta anoche con un 8% a un 9% de ventaja para el candidato de la candidatura común; Morena, PT y Partido Verde, Américo Villarreal Anaya, la calificación es negativa para el gobierno en el poder.
Seguramente desde anoche, en la cúpula panista empezaron a analizar los motivos de su derrota y las cosas que se hicieron mal en el desarrollo de la campaña de César “El Truco” Verástegui.
Pero sobre todo, reconocer que la alianza con el PRI y el PRD, fue desastrosa y un lastre. Ya que en proyección aportaron muy pobre cantidad de votos.
El peor librado en esta derrota es el PRI que de acuerdo a los resultados preliminares, podría perder su registro.
Un riesgo aún peor, lo enfrenta el PRD, que sacó una miseria de votos y aparece como un sol muy ennegrecido por el pobre papelón que realizó en este proceso.
Sin duda que a consecuencia de los resultados, habrá un cisma en la clase política estatal.
Con personajes que desaparecerán y otros que volverán o nacerán por sus fueros.
Mención aparte merecen aquellos, que traicionaron a la causa Morenista como los alcaldes de Madero Adrián Oseguera y de Altamira Armando Martínez , quienes fueron exhibidos por ´truquear´su apoyo a Américo.
Con el correr de los próximos días, seguramente que se verán las consecuencia de esta elección, donde se abusó del aparato de justicia y de la policía y de todos los medios al alcance, para impedir que Morena y sus aliados perdieran la elección.
Aunque falta oficializar el resultado de la elección, a diferencia de otros procesos, donde podían torcer los resultados, ahora con la transparencia de los medios electrónicos y la certeza del INE, de cantar la proyección de la votación…Es más difícil, confundir con triunfos inventados. O con alegatos de irregularidades, cuando fue a ojos vistos que el partido en el poder no tuvo rubor, por arrimarse votos comprados, intimidar y detener adversarios.
Trucos, que poco o nada parecen haber servido, porque el poder del voto ciudadano. Está por encima de las trampas…






