Lo decía antier aquí: “amistad que no se refleja en el bolsillo, no es amistad”. Y sí, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, podrá decirse muy amigo de los tamaulipecos, pero en su reciente visita a Tamaulipas, no trajo más que promesas y buenos deseos.
Sí, hablo de una inversión de más de dos mil millones de pesos para la refinería de Madero, que se sumarán “a los casi ocho mil millones de pesos que hemos invertido”.
Asimismo, refrendó su compromiso de que, “a ningún adulto mayor de Tamaulipas le faltará su pensión”, para lo cual se abrirán muchas más sucursales del Banco del Bienestar.
Anunció también la rehabilitación de las aduanas del país, a través de la secretaría de la defensa nacional (Sedena), y reiteró su promesa de que las oficinas centrales de aduanas estarán en Nuevo Laredo, como lo prometió en su campaña por la presidencia, y de paso informó que serán rehabilitados los puertos de Tampico y Altamira.
El problema es que, las inversiones de que habló son en materias que le competen al gobierno federal, porque es el responsable directo, por ejemplo, de las aduanas; los puertos marítimos, y de los programas sociales.
En otras palabras, no nos está regalando nada, ni haciendo un favor al invertir en esos rubros.
En todo caso, lo que los tamaulipecos esperábamos era que el morenista anunciará algunas obras directamente para la entidad. Tal vez que comprometa su palabra de que habrá recursos presupuestales para construir la segunda línea del acueducto “Guadalupe Victoria”, o que informara sobre la edificación de al menos un nuevo hospital o una nueva carretera.
Pero no. Nada de eso escuchamos.
El presidente se dedicó a hablar de lo que, en su opinión, ha logrado su administración en los cuatro años de gobierno; del combate a la corrupción; del aumento al salario mínimo, que se le ocurrió cuando en una visita a Tamaulipas, cuando todavía no era candidato, una empleada de una maquiladora le narró el humillante salario que percibía.
También utilizó su visita para pronosticar que Américo Villarreal Anaya será uno de los mejores gobernadores que ha tenido Tamaulipas. Dijo que el estado “iniciará una información histórica”, y, eso sí, reiteró su ofrecimiento de que “habrá total respaldo de la federación”.
No presidente. De promesas ya estamos cansados los tamaulipecos. Cada seis años es lo mismo. Presidentes van y vienen, y nos hablan bonito al oído, pero Tamaulipas sigue padeciendo el mismo abandono de siempre.
Lamento decirle que, igual que muchos tamaulipecos, estamos decepcionados porque su visita fue solamente una pasarela política. Fue algo así como una oportunidad que se dio usted para alimentar su ego, su vanidad.
Pero, le insisto, no hay a la vista un solo beneficio directo para los tamaulipecos. Ya será para la próxima. Que espero la haya, porque ya le quedan dos años a su gobierno.
EL RESTO.
Una de dos: El secretario de gobernación, Adán Augusto López Hernández, cree que los tamaulipecos somos muy ingenuos, o de plano nos piensa ignorantes.
Resulta que, la noche del martes, en su visita al Congreso del Estado, para cabildear el voto a favor de la iniciativa de reforma constitucional, que extenderá hasta el 2028 la presencia de las fuerzas armadas en las calles en tareas de seguridad pública, el tabasqueño les dijo a los diputados y al público presente en galerías, que la propuesta fue del PRI y no del presidente, Andrés Manuel López Obrador.
“Ya luego el presidente la hizo suya al ver de qué se trataba. Pero no le hicimos manita de puerco a Alito (el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno) como dicen nuestros adversarios”, presumió.
¡Ah que Don Augusto! Como si fuera un secreto la forma en que viene operando el gobierno lopezobradorista, que ha venido utilizando el chantaje y la extorsión para lograr los votos que requiere para sacar adelante sus iniciativas.
La prueba fehaciente de ello la dará el tiempo, cuando sea enviado a la “congeladora” el proceso de desafuero contra el priista, y con ello la posibilidad de procesar y encarcelar por todos los delitos que el gobierno morenista le ha estado imputando mediáticamente.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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