Desde este espacio lo hemos denunciado con insistencia: las tres últimas legislaturas del Congreso del Estado han exagerado y abusado en la expedición de exhortos dirigidos a las autoridades de los tres órdenes de gobierno.
Para todo tienen un exhorto los diputados. Hasta para pedirle a un gobierno municipal que tape los baches aprueban un punto de acuerdo.
Por supuesto que hay situaciones en las que se justifica hacerle un reclamo a los gobiernos, como por ejemplo el conflicto actual por la necedad del gobierno de Nuevo León, que, con la tolerancia de la Conagua, se niega a entregarles a los agricultores tamaulipecos el agua que les corresponde de la presa “El Cuchillo”.
La semana pasada, el PRI presentó un punto de acuerdo para exigirle a la secretaría de gobernación y a la Conagua, que hagan valer el convenio interestatal y obliguen a Nuevo León a trasvasar el líquido a la presa “Marte R. Gómez”.
Sin embargo, en su mayoría, los exhortos son simples ocurrencias de los legisladores, quienes siguen suponiendo que entre más iniciativas presenten, aunque sean puntos de acuerdo, aparecerán como eficientes al término de la legislatura. Nada más absurdo.
Los diputados no se detienen a pensar que, cada vez que llevan una ocurrencia al Pleno legislativo están generando un desperdicio de recursos públicos porque debe activarse toda la maquinaria legislativa para dictaminar y luego someter el asunto a la aprobación de la asamblea parlamentaria.
Pero todavía hay algo peor que eso: nadie les hace caso a los exhortos.
Eso lo saben muchos de legisladores, entre ellos el morenista, Marco Antonio Gallegos Galván, quien el pasado jueves admitió que : “no pasa desapercibido para un servidor, que la gran mayoría de las autoridades exhortadas hacen caso omiso de los acuerdos que en este sentido les hizo el Congreso del Estado, no obstante haber sido notificados de manera puntual y con base en lo que para tales efectos señala la Ley, lo que, sin duda, origina que las Diputadas y Diputados, no contemos con herramientas para informar a los Ciudadanos el estado que guarda su petición”.
En razón de ello, Gallegos propone la creación de un comité de seguimiento a los exhortos emitidos por la legislatura, “con la finalidad de que los integrantes del Congreso del Estado, contemos con la información veraz y oportuna, de la respuesta que las autoridades dieron a los Exhortos aprobados por el Pleno Legislativo”.
La idea es buena. De hecho, otras legislaturas han intentado crear una instancia de seguimiento de los exhortos, pero la propuesta no se ha materializado.
Sin embargo, me parece que, más importante que la creación de un comité especial, es más urgente convencer a los diputados de la inutilidad de esa práctica de producir exhortos en cantidades industriales.
Es tiempo de convencerlos de que en el ámbito legislativo la prioridad debe ser la calidad y no la cantidad de las iniciativas. Y, sobre todo, alguien tiene que sacarlos de ese error, de que un diputado es más eficiente por el número de veces que sube a la tribuna.
Hacerlos entrar en conciencia es una urgencia, sobre todo porque, como le decía, es demasiado el desperdicio de recursos públicos por esa fiebre de exhortitis.
EL RESTO.
¿OTRA VEZ? – Por cierto, el pasado jueves, la bancada de Morena en el Congreso del Estado usó la tribuna para, ¡a través de un exhorto¡, arremeter en contra del Juez de Control, José Miguel Moreno Castillo, quien mantiene bajo proceso al secretario del Ayuntamiento, de Victoria, Hugo Reséndez Silva.
Enojados porque el juzgador resolvió improcedente un recurso para cancelarle al acusado la medida cautelar que le impide reintegrarse a sus funciones, los legisladores morenistas lo acusan de estar ejerciendo persecución política contra Reséndez, y exigen al Consejo de la Judicatura que lo investigue y lo sancione.
Otra vez, los morenistas quieren que la justicia se aplique a su conveniencia. ¿Ignorancia o chiflazon?
ASI ANDAN LAS COSAS.






