“Se baja el cero y no contiene”, se dice coloquialmente cuando algo no tiene sentido o lógica, y eso podemos decir de la pretendida elección extraordinaria para que los tamaulipecos vayamos a las urnas a elegir un nuevo senador, que ocupe la curul que quedó vacante tras el lamentable fallecimiento del morenista, Faustino López Vargas.
Los cálculos oficiales, por lo menos los de Sergio Ruiz Castellot, titular del INE en Tamaulipas, son que la realización del proceso electoral implicaría un gasto promedio de ¡150 millones de pesos!
La cifra, evidentemente, es estratosférica, sobre todo si tomamos en cuenta de que el periodo para el nuevo legislador federal sería de apenas 18 meses, si partimos del hecho de que las estimaciones son de que la elección se realizaría en marzo y que el periodo de la actual legislatura del Senado de la República concluye el 31 de agosto del 2024.
Al respecto, el ranchero diría que “saldrá más caro el caldo que las albóndigas”.
Y es que, resulta que, si el sueldo neto actual de un Senador es de 121 mil 727 pesos, y el periodo que ejercerá el que resulte electo será apenas de 17 meses, entonces su costo al país será de aproximadamente dos millones 069 mil 359 pesos.
¿Tiene sentido gastar 150 millones de pesos para elegir a un Senador que apenas estará en el cargo un año y medio y al que le pagaremos (porque su sueldo se paga de nuestros impuestos) poco más de dos millones de pesos? Por supuesto que es un absurdo.
Pero hay algo peor que eso: muchos de los legisladores solo van a sus curules a levantar la mano para aprobar lo que su partido les ordena. Es raro aquel que realmente se compromete con su función para aportar a la sociedad algún beneficio a través de alguna iniciativa.
Esta tan desprestigiada la figura del legislador que, la verdad, uno más o uno menos no hace diferencia, y menos si elegirlo nos va a costar una millonada. ¿Qué más da una cámara con 127 senadores en vez de 128?
Con 150 millones de pesos se podrían realizar algunos hospitales o escuelas, o bien pavimentar algunas calles, que son obras que realmente trascenderán en beneficio de los ciudadanos. Mejor destinar a eso el dinero que a elegir a un Senador que solamente se va a sentar a su curul para cobrar puntualmente su jugoso sueldo.
Esperemos que sea algo que entiendan las fuerzas políticas representadas en la Cámara de Senadores. Es cierto que la Constitución mandata que se realice una elección extraordinaria, pero también lo es que, si los partidos se ponen de acuerdo en no convocar, nada sucederá.
De entrada, pareciera que el Senado ya entendió lo ilógico que resulta realizar una elección que nos costará una millonada, porque la semana pasada sacó de la agenda el dictamen para emitir la convocatoria respectiva. Ojalá hayan retirado en definitiva el documento.
EL RESTO.
ADUANAS. – Aunque ya le restan dos años a su administración, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, reiteró que cumplirá con su compromiso de instalar en Nuevo Laredo la dirección general de Aduanas.
La decisión tiene lógica porque ese municipio es el cruce internacional más importante del país. A través de él se mueve la mayor parte del comercio con Estados Unidos y Canadá.
Vale decir que, la intervención de la alcaldesa, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, ha sido determinante para que al mandatario federal no se le olvidará su promesa de llevar a Nuevo Laredo la principal oficina en materia aduanera.
La morenista ha estado insistiendo, como cuchillito de palo, en las gestiones para que el proyecto se consolide, lo cual ha dado frutos porque López Obrador confirmó el hecho.
ABSURDO. – El presidente, Andrés Manuel López Obrador, insiste, con terquedad, en denostar y calumniar al sistema de impartición de justicia, y sobre todo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Ahora anda enfurecido porque la SCJN eliminó la prisión preventiva oficiosa para los delitos fiscales, y ya anunció que presentará una iniciativa de reforma constitucional para revertir la decisión de los ministros.
Seguimos viendo a un presidente chiflado y enloquecido (literalmente), para quien la única verdad es la suya, sin importar que la mayor parte de las veces sus ideas o propuestas sean un absurdo.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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